Vivir en un país donde el PIB es alto no garantiza la felicidad: Estudio

Vivir en una nación donde el valor del Producto Interno Bruto (PIB) es uno de los más altos del mundo no siempre es sinónimo de obtener la felicidad. De acuerdo...
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Vivir en una nación donde el valor del Producto Interno Bruto (PIB) es uno de los más altos del mundo no siempre es sinónimo de obtener la felicidad. De acuerdo con la última edición del Happy Planet Index, Costa Rica, México y Colombia lideran esta lista, y demuestran que, aunque su PIB es bajo sus habitantes son felices.

El HPI se calcula con una fórmula que contempla el bienestar con la expectativa de vida y este resultado es multiplicado por las desigualdades y dividido entre la huella ecológica.
Su elaboración data desde 2006 y se actualiza cada cuatro años por el think tank británico New Economics Foundation.

No todo es negativo para paísesdesarrolladas

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Entre los países desarrollado Noruega aparece en la posición 12 y Suiza en el 24. Canadá está en el 85 y Estados Unidos en el 108.

“El crecimiento del PIB por sí solo no significa una mejor vida para todos, especialmente en los países que ya son ricos”, explica HPI.

¿PIB, buen instrumento para medir el bienestar?

Los resultados reavivan la pregunta de si el PIB es un buen instrumento para medir el bienestar, el desarrollo económico, e ir más allá, para contemplar la felicidad de la población. El PIB mide cuánto se produce y cuánto se gasta, deja fuera el ocio, las acciones de voluntariado, el impacto de esa producción en el medio ambiente, permite solo juzgar a una economía y sus ciudadanos por el ingreso que obtienen.

“El PIB no refleja desigualdades en las condiciones materiales entre personas en un país. No valora adecuadamente las cosas que realmente le importan a las personas como relaciones sociales, salud o uso del tiempo libre”, explica el HPI.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que su gobierno usará otras formas más allá del PIB para medir el bienestar. No es el primero que critica el uso solo del PIB como parámetro del bienestar. En 1968, Robert Kennedy se lanzó a la presidente de Estados Unidos y criticó duramente esas medidas económicas:

“El PIB mide todo, excepto por qué estamos orgullosos de ser americanos. No mide nuestro coraje, ni nuestra sabiduría ni la calidad de nuestra educación”, aseguró en un discurso.

PIB da acceso a insumos

Puede que un alto ingreso no haga más educada a una sociedad, pero sí da acceso a insumos para lograrlo.

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“El PIB sí mide la habilidad para obtener muchos de los insumos que hacen una vida digna”, considera el economista Gregory Mankiw, escribe Cristóbal Martínez Riojas para Expansión.

El PIB y su crecimiento a tasas de entre 3% y 4% sostenibles en el tiempo es necesario para combatir la pobreza que en México se explica principalmente a los ingresos por debajo del bienestar, de acuerdo con el Coneval. De ahí la importancia del crecimiento económico para garantizar al menos recursos que se conviertan en ingresos con una distribución pareja de los mismos.

En México, 4 de cada 10 personas son pobres, es decir 52.4 millones de mexicanos o 41.9% de la población, informó la semana pasada el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). La cifra es 3 millones más que hace una década.

El INEGI también tiene herramientas para medir el bienestar subjetivo de los habitantes. En 2018, los mexicanos alcanzaron un promedio de 8.2 en una escala de 0 a 10 en su percepción sobre la satisfacción con la vida, en 2017 habían sido 7.9.

La OCDE también ha respondido a esta inquietud de la relación PIB-bienestar y cuenta con la Iniciativa para una Vida Mejor, para medir los avances sociales y el bienestar más allá del crecimiento del PIB, en rubros como empleo, seguridad, participación cívica, cultura, salud y educación, entre otras.

Con información de Expansión