Madre le pide trabajar a su ‘niño’ de 30 años y él la denuncia porque lo corrió por “nini”

El agraviado explicó a las autoridades que se “ofendió” porque su mamá lo corrió de la casa por no querer trabajar
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Cubrir los gastos del hogar son necesarios desde el pago de teléfono, internet, energía eléctrica y la comida, en estos tiempos de pandemia resulta necesario dividir los costos entre los integrantes de una familia, y ¿qué pasa si un miembro demanda a los padres solo porque le piden hallar empleo?, ¿qué pasa si este tiene 30 años y se la pasa jugando video juegos, no estudia ni trabaja?

Bien dicen que la realidad supera a la ficción y en México vaya si sucede seguido. Resulta que un “pequeño” de 30 años de edad denunció ante la Fiscalía General de Justicia de a Ciudad de México (FGJ-CDMX), a su madre y a una tía por agresión y hostigamiento.

Christian Uriel, el agraviado, explicó a las autoridades que se “ofendió” porque su mamá lo corrió de la casa ante su negativa de no querer trabajar.

Durante la conversación entre madre e hijo ella, supuestamente, le dijo que era un “nini” ( sí, los que que no estudian ni trabajan) y no lo toleró ni un segundo. Salió a relucir el sentir de la progenitora sobre el comportamiento de su hijo durante la cuarentena ocasionada por el virus del Covid-19 donde “no se levantó del sillón”, pedía que todo le sirvieran en ese lugar y se la pasó “jugando videojuegos”, mientras ella llevaba los gastos de la casa.

Solo le pidió considerar encontrar un empleo

La señora al darse cuenta que la ciudad se reactivaba describe que le pidió que considerara encontrara un empleo y así la ayudara con los gastos, pero el “pequeño de 30 años” no quiso y continuó con ese ritmo de vida.

De acuerdo con la carpeta de investigación, FIIZP/IZP-9/UI-1S/D/0720/09-2020, la mujer pidió ayuda a una familiar y entre las dos acudieron a la vivienda ubicada en la Colonia La Polvorilla, de la alcaldía Iztapalapa, relata El Universal.

Como la mamá ya estaba desesperada porque no hacía entrar en razón a Uriel le arrojó agua fría a él y a su sillón favorito, sino le quedaba claro el mensaje, empleó la técnica del escobazo y lanzó uno, dos, tres hasta que uno fue tan certero que logró que saliera de la vivienda.

En represalia, Christian Uriel, decidió ir al Ministerio Público a pedir ayuda, se sentía desamparado y deseaba regresar a casa con mamá.