El shock de la información: ¿cómo impacta a la economía la comunicación del Banco Central?

Un estudio realizado por investigadores del Banco Central Europeo revela que los shocks de información de los Bancos centrales impactan la economía tanto como los cambios en la política monetaria.
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En tiempos recientes, hemos visto una mayor presencia mediática del Banco de México (Banxico). Entre el año pasado y lo que va de éste, hemos sido testigos de los múltiples recortes a su tasa de interés. Sólo esta semana se anunció el último. Y si bien es cierto que la política monetaria que implementan los Bancos centrales en todo el mundo tiene un efecto en la economía de esos países, un estudio realizado por investigadores del Banco Central Europeo sugiere que, además de la política monetaria, los Bancos centrales generan impactos macroeconómicos a causa de algunos de sus anuncios y comunicaciones: lo que ellos denominan “Shocks” de la información.

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Sabemos que entre las actividades más importantes que tiene el Banco central mexicano es controlar la inflación y el volumen de dinero en circulación. Todo esto entra dentro de lo que se puede esperar que haga Banxico en materia de política monetaria. Sin embargo, esta entidad no es lo único que hace – ni que comunica -. También hace proyecciones de crecimiento económico y algunos otros modelos que dan un panorama sobre el comportamiento económico del país.

Pues bien, de acuerdo con los investigadores del estudio citado, muchos de esos anuncios contienen “sorpresas” informativas que generan sacudimientos en los mercados, independientemente de la política monetaria que se esté implementando. La idea es muy simple: una cosa es que los bancos centrales anuncien las medidas que están tomando en materia de política monetaria, y otra son los anuncios que tienen que ver con su evaluación del panorama económico nacional. Ambos tienen efectos en la economía. La diferencia es que los primeros son más obvios y evidentes que los segundos.

Un ejemplo de ello es cuando el Banco central anuncia algún cambio en su política monetaria, pero acompaña esta comunicación con una perspectiva pesimista del entorno económico. La expectativa estandarizada de ese cambio podría ser que tenga un cierto efecto positivo en algún otro campo de la economía (por ejemplo, los índices bursátiles); sin embargo, el estudio observó casos en los que sucede lo contrario, minutos después de estos anuncios.

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“Desde nuestro punto de vista, esta comunicación pesimista deprecia la evaluación de las acciones, independientemente de la sorpresiva política de flexibilización”, dice el estudio.

No es que los investigadores nieguen que muchos de los anuncios de una nueva política monetaria causen estos shocks o caigan como sorpresa para los mercados. Más bien, quieren probar que no son los únicos shocks de información que los afectan. Para probar su hipótesis, hicieron mediciones sobre los movimientos que tuvieron los precios de las acciones, al poco tiempo de que el Banco central hiciera algún anuncio relacionado con una nueva política monetaria, como el recorte de la tasa de interés.

A primera vista, puede parecer poco, sin embargo, las proyecciones económicas muchas veces se hacen sobre la base de que determinados cambios en la política monetaria tienen efectos esperados, sin considerar aquello que se envuelve alrededor del anuncio de esos cambios. En este caso, aquelllo que podría modificar la expectativa que procede al anuncio de una nueva política monetaria es precisamente alguna clase de shock informativo.

En su modelo analítico incluyen información relacionada con cambios en la política monetaria comunicada por el Banco central de Estados Unidos y sus efectos directos en el índice bursátil S&P 500, en un umbral de media hora después de realizados los anuncios.

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Al final, sus resultados revelan que el comportamiento de algunas variables económicas son diferentes a lo esperado, precisamente cuando el Banco central informa acerca de su perspectiva sobre el panorama económico dentro de sus anuncios sobre un cambio en la política monetaria. Por ejemplo, cuando justifican un cambio en alguna medida para contrarrestar las condiciones que obervan en alguna de sus proyecciones económicas.

Con esto, queda la pregunta sobre qué tanto un Banco Central, como el mexicano, debe o no filtrar mucho más su información a la hora de anunciar nuevos cambios en la política monetaria, porque este estudio parece demostrar que los Bancos centrales pueden tener mayor incidencia económica de lo que se espera, y no tanto por las medidas que toman, sino por lo que comunican y cómo lo hacen. Algo que incluso podría mitigar los efectos que esperan que tengan sus propias medidas de política monetaria.