Los salarios en México crecen a un ritmo no visto en 17 años

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El comportamiento de los salarios en México está teniendo un movimiento bastante notable, pues están creciendo a un ritmo que no se había visto desde el 2002; inclusive por arriba de la inflación, lo que significa que efectivamente genera un mayor poder adquisitivo.

De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en el primer semestre de este año, los salarios negociados entre trabajadores y empresas, por lo menos en el ámbito de la jurisdicción federal, registraron un aumento del 6 por ciento en promedio. Incremento que no se veía desde hace 17 años.

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Una vez descontada la inflación, eso significa un aumento real del 1.8 por ciento, arriba del 0.4 por ciento que se registró para el mismo periodo pero en el año 2018, y también la cifra más alta desde el 2002.

Según analistas de Banorte, esto puede deberse al alza en el salario mínimo y a los dos años que ha habido de alza de la inflación.

“El dato continúa siendo relativamente alto, el cual consideramos que se sigue explicando en mayor medida por el aumento de 16 por ciento al salario mínimo que entró en vigor en enero. Lo anterior, en conjunto con la desaceleración económica, ayuda a explicar la moderación en la creación de empleos formales”, explicaron en un reporte.

Además, prevén que el ritmo de crecimiento de las negociaciones salariales continúe avanzando hasta finales de este año: “El efecto derivado del incremento al salario mínimo continuará jugando un papel importante en las negociaciones de los próximos meses, tomando en cuenta que los trabajadores que aún no han obtenido este ajuste salarial continúan considerándolo. Como resultado de lo anterior, seguimos creyendo que las negociaciones permanecerán sesgadas al alza”.

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En el primer semestre de este año, se hicieron 5 mil 550 revisiones salariales, de las cuales un millón 325 mil trabajadores se vieron beneficiados. Las áreas de mayor crecimiento fueron en los servicios de alojamiento temporal y preparación de comida, con un 9.7 por ciento; le sigue la agricultura, con un 8.5 por ciento, los servicios educativos, con un 3.5 por ciento y finalmente las empresas relacionadas con electricidad, gas y agua, con un 3.4 por ciento.

Con información de El Financiero