Rivalidades en el trabajo pueden traer conductas poco éticas

Muchos de nosotros amamos la competencia y, más importante, ganar. La competencia nos impulsa hacia nuestros objetivos y nos motiva a mejorar nuestro rendimiento, mientras que el prestigio y el...
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Muchos de nosotros amamos la competencia y, más importante, ganar. La competencia nos impulsa hacia nuestros objetivos y nos motiva a mejorar nuestro rendimiento, mientras que el prestigio y el poder que se obtienen al ganar pueden proporcionar un poderoso refuerzo de la moral. Lo que, es más, ganar aumenta nuestra confianza y disposición para tomar riesgos, y por lo tanto nuestras posibilidades de éxito.

Al mismo tiempo, la necesidad de ganar puede cegarnos a consideraciones éticas. Es un problema potencial en todo tipo de áreas: colegas que tienen una fuerte rivalidad en el trabajo, gerentes que necesitan hacer sus números para el trimestre, incluso partidos políticos que gastan fondos de campaña para atraer votos. Un tema común en estas situaciones es que solo hay unos pocos puestos ganadores, y tal vez solo uno, con grandes apuestas en términos de dinero, avance y fama.

ALTO DESEMPEÑO

Lo que a menudo está impulsando esta feroz competencia es saber que nuestro desempeño no se evalúa en términos absolutos sino en comparación con los de otros. En el lugar de trabajo, dichos métodos de “rango y tirón“, también conocidos como la curva de vitalidad, los rankings forzados y los sistemas de apilamiento, se usan regularmente para juzgar el desempeño, por lo que, por ejemplo, el 20% de los empleados principales se clasifican como de alto desempeño y el 10% inferior enfrenta redundancia.

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En la investigación de Harvard Business Review, publicada recientemente en la revista Human Resource Management, se encontró que los esquemas de evaluación de desempeño basados en la comparación entre pares pueden fomentar un comportamiento poco ético. La presión competitiva y las comparaciones alentaron a romper las reglas.

COMPARACIÓN

Las empresas debaten los pros y los contras de los sistemas de gestión del rendimiento basados en la comparación. En los últimos años, por ejemplo, Yahoo los respaldó, mientras que Microsoft los abandonó. Sin embargo, una cosa está clara: las comparaciones relativas están generalizadas y están aquí para quedarse. Dado lo anterior, ¿qué se puede hacer para limitar las posibles tentaciones de violaciones éticas que acompañan a estos entornos comparativos competitivos?

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Una alternativa es inducir a los individuos a reflexionar sobre las consecuencias positivas y negativas de sus decisiones.

Otra opción es alentar a los empleados a adoptar un enfoque reflexivo y consciente de la toma de decisiones. Las sesiones de capacitación sobre atención plena pueden ser beneficiosas para ayudar a los empleados a disminuir la velocidad y pensar críticamente.

RECORDATORIOS

Hacer que la ética sea parte de la cultura. Incluya la reflexión consecuente en las declaraciones de valores y pautas de cultura en su organización. Los recordatorios tales como “Piense primero” y “Busque opiniones” se pueden colocar de manera fija en las oficinas.

Con información de Harvard Business Review