¿Cómo sobrellevar el insomnio y que no afecte en tu trabajo?

Los trabajadores de la salud tienen la tasa más alta de insomnio
(Imagen: pixabay)

La salud mental de muchas personas se ha visto muy afectada por el Covid-19, con tasas de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT) en aumento. Ahora, investigadores de la Universidad de Ottawa en Canadá han descubierto que para muchos, la pandemia también está afectando una buena noche de sueño.

Un análisis de casi 190 mil participantes analizó la salud mental de los afectados por Covid-19 (sobrevivientes, familiares y trabajadores de la salud ) y la comparó con la población general en circunstancias normales. Lo que encontraron los investigadores fue desalentador. Las tasas de depresión, ansiedad y PTSD son significativamente peores que antes de la pandemia. Pero lo peor de todo es la creciente tasa de insomnio.

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Casi una cuarta parte (23.87%) de los afectados por Covid-19 tienen insomnio. Entre todos los afectados por Covid-19, los trabajadores de la salud tienen la tasa más alta de insomnio, con más de uno de cada tres (36.53%) reportando dificultad para dormir.

Te presentamos estos consejos para que no afecte en tu trabajo ese padecimiento.

Ver a tu doctor

Los problemas del sueño tienen muchas causas diferentes y necesitarás un profesional capacitado para ayudarlo a evaluar y diagnosticar tu problema específico del sueño. Algunas personas pueden tener dificultades para conciliar el sueño (lo que podría tener causas psicológicas o conductuales), mientras que otras pueden tener dificultades para permanecer dormidas (lo que podría deberse a un entorno de sueño con demasiadas interrupciones). Los problemas médicos como la apnea del sueño o los medicamentos que toma también pueden contribuir. Por esta razón, solo un profesional experimentado puede ayudarte a llegar a la raíz del problema.

Empieza bien el día

La calidad de nuestro día determina la calidad de nuestra noche. Despertar a la misma hora todos los días es una forma importante de ayudar a nuestro cuerpo a crear un ritmo confiable. Como las plantas y los animales, nuestros cuerpos se elevan y descansan de acuerdo con un ciclo rítmico día-noche. Despertar temprano los días de semana y dormir hasta tarde los fines de semana altera este ritmo, poniéndonos en un estado de desfase horario perpetuo. Elije una hora constante para despertarte que funcione para todos los días de la semana y evita las siestas si tienes problemas para dormir durante la noche.

Realiza ejercicio temprano, no tarde

Tratar de exponerte a luz brillante por 30 a 40 minutos a las primeras hora de la mañana para mostrarle a tu reloj interno que tu día ha comenzado. Si te gusta la cafeína, tómala por la mañana, no por la tarde; Aproximadamente el 50% de la cafeína de un café a la hora de la cena estará en tu torrente sanguíneo cuando vayas a la cama, e inhibirá directamente uno de los compuestos del sueño de tu cuerpo, llamado adenosina.

Finalmente, el ejercicio diario es una excelente manera de asegurarnos de que tengamos sueño a la hora de dormir, pero puede ser contraproducente si se hace demasiado tarde. Evite hacer ejercicio unas horas antes de que vayas a dormir.

Prepárate para la cama

No estamos hablando de pijamas y cepillarse los dientes; estamos hablando de relajarnos tan pronto como el sol comience a ponerse. Las luces brillantes señalan el “día” a nuestro cerebro, y en nuestra era moderna, mirar en pantallas brillantes hasta que cerramos los ojos deja nuestros cuerpos confundidos. Intenta limitar el tiempo de pantalla una hora antes de acostarte, usa anteojos que bloqueen la luz azul. Apaga las luces al atardecer y usa velas o lámparas tenues. Limita el alcohol y evita comer dentro de las tres horas antes de irte a dormir. Finalmente, use tu última hora para meditar, orar o leer libros.

Crea un santuario del sueño

Para dormir mejor, el dormitorio es solo para dos cosas: dormir e intimidad. Quita los televisores y las computadoras y evite trabajar en la cama. Crea un ambiente fresco y completamente oscuro y una atmósfera libre de interrupciones. Esto significa silenciar tu teléfono (o mantenerlo fuera del dormitorio por completo), tratar de coordinar los horarios de sueño con tu compañero de sueño y asegúrate de que el ambiente esté lo más insonorizado posible.

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