No es recesión técnica pero sí estancamiento económico

Si bien es cierto que los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre crecimiento del PIB nos libraron de la recesión técnica, y a pesar de...
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Si bien es cierto que los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre crecimiento del PIB nos libraron de la recesión técnica, y a pesar de que así lo hubiera celebrado el presidente Andrés Manuel López Obrador, tampoco se puede concluir que la economía está creciendo por el 0.1 por ciento de avance del PIB en el segundo trimestre del año.

De hecho, lo más preciso sería decir que la economía está estancada. Si consideramos que el trimestre pasado se registró una caída del 0.2 por ciento del PIB, el promedio semestral refleja un crecimiento de prácticamente cero por ciento.

A pesar del respiro que otorga la noticia del alza del PIB para este trimestre, la situación puede seguir siendo preocupante. Principalmente porque los datos parecen reflejar un estancamiento severo de la economía, en el que la potencialidad de expansión del país es muy inferior de lo que podría ser, y más frente al crecimiento de la población.

No es recesión técnica

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El pequeño crecimiento del 0.1 por ciento del PIB en este trimestre viene acompañado de una caída del 3.4 por ciento de las actividades primarias, donde se puede colocar la industria petrolera, la cual es eje sustancial de la política el nuevo gobierno. También viene acompañado de un estancamiento de las actividades secundarias, asociadas a la manufactura y un crecimiento de apenas 0.2 por ciento en las actividades terciarias, asociadas a bienes y servicios.

El dato de este trimestre no modifica el diagnóstico y las proyecciones de muchos analistas, que ven sumamente complicado un crecimiento económico mayor al 1 por ciento para el final de este año. Entidades financieras como JP Morgan, Goldman Sachs, Citibanamex, el propio Banco de México u Oxford Economics parecen estar de acuerdo acerca de la aguda desaceleración que atraviesa al país.

Mientras tanto, el presidente López Obrador se mantiene optimista: “Con austeridad, gastando bien, se puede crecer”, dijo en su conferencia mañanera.

Además agregó que los pronósticos negativos abonan a la desconfianza en el país. Mientras que el dato revelado por el INEGI “despeja el miedo, la intención de crear desconfianza. Nosotros no tenemos duda, pero sí insistir tanto en la recesión, pues sí lleva a crear dudas, cierta incertidumbre”.

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Los especialistas opinan

Por otro lado, Juan Carlos Moreno Brid, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM dijo que “Si nuestra meta es no bajar de cero, andamos mal”.

Además añadió: “Lo que no se puede es apostar por la austeridad y pensar que vas a poder crecer a tasas altas: ambas cosas son contradictorias. Cada vez es más evidente que hace falta una reforma fiscal para incrementar la recaudación y así poder lanzar planes de inversión con multiplicadores elevados. Y una política industrial”.

“El “débil” comportamiento de la economía mexicana refleja en gran medida la contracción de la inversión pública y en una inversión fija bruta que se redujo en un 2,4% en términos reales en abril”, complementa Ignacio Martínez, del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen).

Con información El País