¿Qué tanto afecta la percepción del riesgo a la Economía?

Más allá de las mediciones que existen sobre el riesgo en diferentes inversiones, la percepción que tienen los inversionistas también impactan al entorno económico
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En general, sabemos que el riesgo es una variable que tiene un impacto profundo en diferentes fenómenos económicos. Por ejemplo, inversiones con alto riesgo implican mayores rendimientos. Y al contrario, oportunidades de bajo riesgo significan menores recompensas. Sin embargo, no es lo mismo hablar de riesgo y de percepción de riesgo. Por eso queremos dimensionarte qué tanto afecta esto último a la Economía.

En el mundo de las inversiones, podemos entender el riesgo como aquella medida que da cuenta de la incertidumbre asociada a las expectativas que nos hacemos del comportamiento de los valores financieros. Es, para decirlo con otras palabras, la probabilidad de que ocurra algo que desiluone nuestras expectativas económicas sobre un activo. Por ejemplo, que el rendimiento de una acción de una empresa sea mucho menor que lo que se nos prometía cuando decidimos invertir en ella. Hay muchas variables que entran en consideración para medir el riesgo financiero. De ahí que se desprenda una tipología que da cuenta de sus diferentes dimensiones.

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Por otro lado, se podría decir que la percepción del riesgo es más “subjetiva”. Está anclada a las impresiones que los inversionistas tienen del entorno económico. Tiene muchos elementos emocionales, pero también fluctúa conforme aparecen hechos en la realidad: noticias, reportes financieros, condiciones sociales, etcétera.

La percepción del riesgo es una condición que lleva a las personas en lo particular a tomar sus decisiones de inversión, mientras que el riesgo es una medida que ayuda a calificar la calidad de las expectativas de retorno que ofrece una inversión.

A veces estas dos condiciones se tocan. Por ejemplo, cuando el inversionista conoce cuál es el riesgo de ciertas inversiones, y en contextos adversos (como el actual) decide invertir su dinero en bonos del gobierno, pues son considerados los menos riesgosos del mercado financiero. Pero otras veces no es así, y algunas sacudidas de la realidad hacen que la percepción de riesgo de ciertas inversiones aumente, alterando drásticamente su precio y rendimiento.

A pesar de las aparentes limitantes que tendría la percepción del riesgo para generar un cálculo sobre su impacto en la economía, una investigación propone una forma de dimensionar sus efectos. Para ello, usan como referencia la relación entre el precio de activos financieros volátiles, la percepción del riesgo y la inversión real de dinero. En su modelo, tratan de mantener constante la aversión que tienen los inversionistas al riesgo, mientras varía la expetativa de riesgo en el tiempo.

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Este modelo les ayuda a ver los movimientos de los precios en diferentes inversiones del mercado financiero. Por ejemplo, cuando aumenta la percepción de riesgo, se nota una migración hacia los bonos de gobierno, mientras que, al mismo tiempo, aumentan las expectativas de rendimiento de las empresas con mayor riesgo. Pero además, viene acompañada con una expectativa de que estos activos también bajen de precio.

Y viceversa, cuando disminuye la percepción del riesgo, medida a través de este modelo, hay una correlación con la expansión de la inversión real en activos e incluso con un aumento del empleo. En ese sentido, algunas variables macroeconómicas efectivamente se ven afectadas por la percepción de riesgo de los inversionistas, para bien y para mal.

Por eso, no es raro que buenas noticias sobre el devenir de la economía motiven a un cambio en la percepción de los inversionistas, y a la inversa. Sin embargo, más allá de las causas que incentivan el cambio de percepción, algo que resulta muy claro es que vienen dadas gracias a la aparición de nuevas informaciones, sin importar sí estas nuevas informaciones detonan emociones racionales o irracionales respecto a las expectativas de mercado.