¿Qué propone ‘La nueva política económica…’ de AMLO?

En su nuevo ensayo, el presidente de México expone los principios rectores de su propuesta para una nueva política económica.
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En días recientes, AMLO presentó su nuevo ensayo La nueva política en los tiempos del coronavirus, con el cual busca sintetizar los ejes rectores del nuevo modelo político y económico que pretende instaurar con su Gobierno. ¿Qué propone su nueva política económica?

Cabe señalar, que antes de hablar de su propuesta, el presidente de México hace un diagnóstico sobre la situación actual. Expresa lo que ya muchas veces a sugerido en otros lados: que el modelo neoliberal es un proyecto fallido y que la Pandemia que actualmente ha puesto a todo el mundo de cabeza evidencia con mayor claridad la profundidad de su fracaso.

“Por eso, sería un absurdo insistir en aplicar ese mismo paradigma para enfrentar la actual crisis económica. Debemos dejar el camino trillado de las últimas cuatro décadas y buscar uno del todo nuevo. Es indispensable desechar las recetas de siempre, propuestas por organismo financieros internacionales, supuestamente, orientadas a revertir las crisis recurrentes pero, que en los hechos, provocan nuevos ciclos de concentración de la riqueza, nuevas espirales de corrupción, crecimiento de la desigualdad, ensanchamiento de los abismos sociales entre las regiones y entre lo urbano y lo rural y, a la postre, un agravamiento de los fenómenos de desigualdad, desintegración social, migración, marginación y miseria”, dice al inicio de su ensayo.

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En ese marco, AMLO formula la necesidad de construir un nuevo modelo político. Uno que no sólo le haga frente a los retos asociados a la crisis sanitaria actual, sino también que oriente lo que el ha llamado ya famosamente la “Cuarta Transformación” de la vida pública de México. Así, recalca que su nuevo modelo se sedimenta en 5 principios: democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar.

Para el mandatario, la democracia hay que entenderla, en primer lugar, como “respeto al mandato del pueblo”. En su visión ese mandato es, de entrada, electoral, siempre que parece que el fantasma del fraude continúa acechando al imaginario del presidente. No obstante, no se limita a eso. En su postura, la democracia conlleva encaminar esfuerzos para regresarle el poder al pueblo, logrando que la sociedad sea más participativa y activa en las decisiones de caracter público. Pero además, en segundo lugar, para él democracia también significa respetar el mandato del orden constitucional del poder público, esgrimido en figuras como la separación de poderes, el Estado de Derecho y el federalismo.

La justicia, por otro lado, implica construir una política económica a favor de los más vulnerables. Una política económica que combata el privilegio. En su diagnóstico sobre el modelo neoliberal, AMLO hace un paralelo con la época porfirista, donde observa un régimen corrupto, que privilegia sólo a una minoría; que es influyentista y donde al Estado se le otorgaba un papel menor en el desarrollo del país. Para él, esto provocó que la obsesión por generar un mayor progreso material omitiera problemas como el bienestar o la justa distribución de la riqueza entre los individuos. Por eso, bajo su lógica: “no puede haber trato igual entre desiguales” en materia económica.

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El tercer principio, la honestidad, es la respuesta natural de AMLO al problema de la corrupción. Esta última es el mal que define al modelo neoliberal. Su caraterística quintaesencial. En el fondo, es lo que explica que los anteriores gobiernos tomaran decisiones en contra de la mayoría, profundizando más las desigualdades y, en consecuencia, generando la crisis de inseguridad que se vive en los tiempos presentes. Entre otras cosas, porque la corrupción lleva al influyentismo. Y el influyentismo a un socavamiento de los recursos públicos, ya sea porque se roban, o bien, por que se omite la recaudación correspondiente. Por ende, para él, actuar con honestidad, supone tener autoridad moral y política para tomar acciones a favor de la mayoría.

El cuarto valor de la nueva política económica del presidente es la austeridad. Significa el recorte a gastos innecesarios, como lujos, privilegios o caprichos financiados con recursos públicos, y de los cuales sólo se beneficia una élite de la clase política. Si es un principio que no se logra promover como estilo de vida generalizado en la sociedad, por lo menos AMLO apuesta a que sí lo sea para la nueva forma de gobierno.

“No debe haber gobierno rico con pueblo pobre; se acabó aquello de pedirle al pueblo apretarse el cinturón sin que antes lo haga el gobierno. Además, si se actúa de manera congruente se adquiere autoridad moral para pedir a todos los ciudadanos, sin excepción, un recto proceder”, dice el ensayo sobre este tema.

Finalmente, AMLO propone al bienestar como una medida cualitativa frente a la obsesión tecnocrática por medirlo todo a través de la variable del crecimiento económico. No sólo busca expresar aquello relacionado con la calidad de vida, sino también con la distribución equitativa del ingreso. Así, dándole preponderancia a este principio se cumplirá uno de los fines últimos que el presidente le otorga al Estado: “crear las condiciones para que la gente pueda construir su felicidad”. En ese sentido, crítica al crecimiento económico como un fin en sí mismo, y más bien lo posiciona como un medio para alcanzar el bienestar general. En esa ecuación, el Estado debe ser el motor que guíe su desarrollo y cumplimiento.