¿Qué fue el Fobaproa y por qué se hizo?

Nos adentramos en una de las decisiones más polémicas en la historia económica de México
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El Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) es una palabra que resuena entre la mayoría de los mexicanos, especialmente en aquellos que vivieron en carne propia la crisis de diciembre de 1994. Para la gran mayoría, es una palabra que en automático remite a algo negativo, y si no por lo menos polémico. Sin embargo, ¿realmente sabes lo que fue el Fobaproa y cuáles fueron las razones por las que se hizo?

Contexto

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Antes de la crisis que derivó en el rescate bancario, por allá de 1990, se creó un fondo para hacerle frente a posibles crisis financieras. La idea era tener una suerte de cobertura, dados los antecedentes que había vivido México a finales de los 70s y principios de los 80s. Así surgió el Fondo Bancario de Protección al Ahorro. La satanización del Fobaproa, no viene desde este momento, sino como fue utilizado después para el rescate económico.

En diciembre de 1994, México vivió una de las crisis económicas más graves de su historia. Principalmente debido a la devaluación que sufrió el peso a unos días del inicio de la administración del presidente Ernesto Zedillo. Entre otras cosas, el entorno económico se volvió tan adverso, que los créditos activos de una buena parte de las personas se volvieron impagables. Esto trajo trajo pérdidas económicas de alrededor de 400 mil millones de dólares en reservas. Con eso en mente, se decidió hacer uso del Fobaproa para generar un rescate financiero.

Rescate financiero

Cabe decir que una de las razones por las que el rescate financiero a través del Fobaproa ha sido tan señalada, tiene que ver con que se decidió hacer deuda pública lo que eran pérdidas privadas; es decir, el Estado mexicano – y junto él, la ciudadanía en su conjunto – absorberían el fuerte golpe que estaban viviendo los privados con la crisis iniciada en diciembre de 1994.

No existían muchas alternativas en el momento y definitivamente hubiera sido mala idea dejar quebrar al sistema financiero mexicano en su conjunto, pues ello hubiera traido consecuencias mucho peores que las que de por sí se vivieron en ese momento. El Estado tenía que intervenir de alguna manera: rescatándolo o reapropiándose de él. Ninguna de estas dos opciones dejaba fuera la utilización de recursos públicos. Se optó por la primera, pues voltear a ver la segunda implicaba regresar a un pasado que había demostrado que el manejo bancario del Estado se daba sin mucha transparencia y eficiencia.

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Y aún cuando se hubiera decidido re-nacionalizar la banda, se hubieran tenido que absorber los miles de créditos impagables que provocaron la crisis en primer lugar. Es decir, de todas maneras se hubiera convertido en deuda pública, lo que era en un inicio una deuda privada, porque el gobierno mexicano no tenía la estructura para cobrar esos miles de créditos. Además, para volver activar al sistema financiero en crisis, hubiera sido necesaria la inyección de capital, siempre que se buscara no dejarlo morir.

En cualquier caso, el impacto del Fobaproa fue mayúsculo. Costó más de 500 mil millones de pesos. Los cuales se calculan que se pagaran en un plazo de alrededor de 35 años. Sin embargo, por más que nos siga pesando la idea de que el Fobaproa signifique la socialización de una deuda de privados, que todavía hoy en día seguiremos pagando, también es necesario reconocer que las alternativas no eran mucho mejores.

Definitivamente hubiera sido peor dejar quebrar al sistema financiero mexicano, porque el colapso de los bancos hubiera significado el colapso de prácticamente toda la economía del país, incluido el patrimonio de la gente. Donde puede ser más debatible el uso del Fobaproa es con la otra alternativa: el haber nacionalizado los bancos. No obstante, ello no hubiera evitado que el Estado mexicano utilizara recursos públicos para solventar las deudas de privados. Y no nos referimos a las de los banqueros, sino a las de las miles de personas que dejaron de pagar sus créditos porque estos se volvieron impagables como consecuencia de la crisis.