¿Qué es el factoraje y por qué es una gran opción para las PyMES?

El factoraje es una opción financiera que tienen muchas empresas para obtener liquidez cuando tienen cuentas pendientes por cobrar de parte de sus clientes
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En el mundo empresarial, especialmente cuando las empresas tienen negocios entre sí, muchas veces se da un fenómeno en el que ciertas empresas pactan con sus proveedores la compra de ciertos bienes o servicios, pero con un pago postergado a futuro. Es una práctica muy común, pero que puede dejar especialmente en aprietos a las pequeñas y medianas empresas (PyMES), pues comprometen su liquidez inmediata, afectando así el flujo de capital que hace posible su operación cotidiana. Es ahí donde entra el factoraje, como una opción financiera que intenta llenar este vacío. Te contamos de qué se trata y cómo funciona.

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Pongamos un ejemplo. Una empresa X es una cadena de supermercados que venden grandes cantidades de productos a los consumidores finales. Entra dentro de la categoría de retail. Esta empresa no produce la mayor parte de lo que vende, sino que los adquiere de muchas otras empresas, que fungen como sus proveedores. Ahora bien, supongamos que una empresa Y es la encargada del suministro de electrodomésticos que la empresa X vende en sus diferentes puntos de venta.

Para X es mucho más conveniente poder negociar las condiciones de pago de toda la masa de electrodomésticos que necesita de Y para surtir sus tiendas. A la empresa X definitivamente no le conviene liquidar esta compra al instante, porque de esa forma se descapitalizaría, ya que el retorno de inversión depende de que efectivamente se vendan los electrodomésticos que le compra a Y, y eso necesita su tiempo. Pero no sólo eso, tampoco le conviene liquidar al instante la compra, por una cuestión práctica.

A la empresa X también le conviene negociar las condiciones de pago, porque así puede simplificar el proceso de todos los pagos que tiene que hacer con sus diferentes proveedores y, por ende, puede alinear los flujos de sus ventas con los compromisos de pago que tiene.

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Visto así, la empresa X seguramente buscará que la empresa Y se adapte a las circunstancias de pago que mejor le favorezcan a X. La empresa Y aceptará, porque es preferible asegurar una venta de gran volumen, que obtener liquidez inmediata. Y surte con electrodomésticos a X, y esta última promete un primer pago del pedido en 3 meses. ¿Qué puede hacer Y para mantener su operación y sus propios compromisos en esos 3 meses en los que no recibirá el pago de parte de X? Una muy buena opción es el factoraje.

Explicado de forma muy sencilla, el factoraje es básicamente solicitar un crédito de muy corto plazo para obtener liquidez, dejando como garantía de pago las facturas aplazadas de productos o servicios que ya se tienen pactadas. O bien, tal y como lo entiende la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las empresas de factoraje:

“…adquieren de sus clientes derechos de crédito a favor de estos últimos relacionados a la proveeduría de bienes o servicios, pactándose dicha operación en un contrato de factoraje. La empresa de factoraje financiero conviene con el cliente adquirir derechos de crédito que éste tenga a su favor por un precio determinado, en moneda nacional o extranjera, con independencia de la fecha y la forma en que se pague…”

En este ejemplo, la empresa Y solicitaría un crédito de factoraje para obtener liquidez y se comprometería a pagar el préstamo en el plazo acordado con X de su factura pendiente por la venta de electodomésticos.

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Para la empresa con facturas pendientes, el factoraje es una especie de pago anticipado de sus productos y servicios, pero a través de un tercero (el prestamista). Dentro del mercado financiero formal, los prestamistas o empresas que otorgan el contrato de factoraje son bancos u otras entidades financieras dedicadas a ello.

El factoraje puede tomar muchas formas. Nosotros sólo pusimos un ejemplo para ilustrarlo, en el que una empresa cede su factura pendiente a cambio del anticipo total o parcial de su cuenta pendiente. Sin embargo, el factoraje también puede implicar que una empresa asuma el riesgo de cuentas sin cobrar de otra empresa, encargándose de gestionar los cobros con el deudor; o inclusive, el factoraje también está presente en las relaciones comerciales de importación y exportación.

Para las PyMES puede ser una herramienta financiera muy poderosa, especialmente cuando son proveedoras de empresas mucho más grandes y consolidadas, pues así no sólo pueden mantener la liquidez necesaria para sus gastos de operación, sino también pueden aprovecharse de la solvencia económica y crediticia de estas grandes empresas, para expandir más agresivamente sus operaciones comerciales.