¿Qué es la economía conductual?

Se trata de la investigación que busca entender los procesos de toma de decisión que siguen los seres humanos en fenómenos económicos
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Dentro de la economía hay múltiples paradigmas para abordar el estudio de los fenómenos económicos. Muy populares son las teorías asociadas a los modelos liberal y keynesiano. Sin embargo, no son las únicas perspectivas que existen en esta disciplina. Con el desarrollo de la investigación psicológica y de las neurociencias en los procesos de toma de decisión humana, se abrió un campo muy fructífero dentro de la economía: la economía conductual.

Esta corriente de pensamiento económico encuentra su desarrollo en el trabajo relacionado con el premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman. Él estaba interesado en entender la manera como los seres humanos toman decisiones en contextos donde se involucran riesgos e incertidumbre. Contra la asunción de que el ser humano siempre decidía racionalmente ante cualquier situación, especialmente en el terreno económico, Kahneman y los fundadores de la economía conductal exploraron los mecanismos psicológicos y sesgos cognitivos que impactan la forma de decidir real de las personas.

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Para demostrar esta distancia entre la racionalidad perfecta de algunos modelos económicos y la toma de decisiones real de los humanos, los economistas conductales abordaron diferentes situaciones sociales desde un punto de vista experimental. Así, lograron demostrar que los individuos, en términos prácticos, pueden tomar decisiones que incluso se alejan de la racionalidad clásica.

Con los hallazgos que este enfoque trajo al entendimiento del comportamiento humano, se confrontaron algunos supuestos indiscutibles hasta entonces en la economía. Por ejemplo, los economistas creían que las elecciones que tomaban las personas eran completamente predecibles, si se les administraban los incentivos adecuados, pues para ellos la elección siempre procedía conforme a una racionalidad perfecta.

No hay que confundir la noción de una racionalidad ideal, con el hecho de que los economistas clásicos realmente pensaran que todos los individuos se comportaban racionalmente. Más bien, la racionalidad ideal del modelo clásico asumía que una cantidad suficiente de individuos se comportaba siguiendo los principios de esta racionalidad, dando como resultado un fenómeno estructuralmente predecible. En ese sentido, si bien el modelo clásico aceptaba que las personas en lo particular pudieran actuar irracionalmente, en el agregado general se diluía este comportamiento errático.

Los economistas conductuales vinieron a poner en entredicho este supuesto. No sólo ello, vinieron a descubrir que incluso son más predecibles los “errores” o “sesgos” cognitivos en el proceso de toma de decisiones conforme estandares “racionales”. Estos “errores” sistemáticos pasaban desapercibidos de la teoría clásica, o bien simplemente eran tratados como desviaciones sin valor científico.

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Entre sus grandes aportes, la economía conductual demostró cómo la toma de decisión está atravesada, antes que por el cálculo racional, por la heurística; es decir, por el uso de prácticas poco sistematizadas e informales para resolver problemas, atajos y otras “mañas” y preferencias. Esto significa que, a la hora de tomar decisiones, tendemos a confiar más en nuestras creencias, preferencias y juicios, que en una lógica formal de razonamiento y balance entre mejores y peores alternativas.

Gracias a la economía conductual, se puede debatir mucho más seriamente el papel de los elementos humanos “irracionales” dentro de la economía, como las emociones, las preferencias, los valores e incluso las creencias. Esto sólo se logró con un fuerte acercamiento a los métodos experimentales de la psicología y las neurociencias.

Muchos fenómenos del mercado también se pudieron analizar con nuevos ojos, como los deseos, aspiraciones y necesidades, lo que hizo más complejo el modelo para entender las selecciones que hacemos en términos económicos: ¿cómo consumimos?, ¿por qué consumimos lo que consumimos?, ¿qué nos motiva a comprar algo y no su alternativa?, y un largo etcétera.

La economía conductal ha tenido un impacto tan profundo, que incluso ya no se puede analizar a la política económica sin el acompañamiento de estos enfoques. Al final del día, la toma de decisión también se juega en el terreno político y, por ende, era esperable que la economía conductal y los enfoques asociados a la psicología experimental y las ciencias cognitivas encontraran una articulación confortable en el estudio de estos problemas.