¿Por qué no debes prestar dinero en el ‘Día de los Inocentes’?

Conoce el origen de esta tradición y aprende por qué no debes prestar dinero en este día
¡No hay que prestar dinero en el Día de los Inocentes! | Foto: Unsplash

Cada 28 de diciembre se conmemora el famoso ‘Día de los Santos Inocentes’. Una jornada llena de bromas, tomadas de pelo y gente que decide prestar dinero sin pensar en las consecuencias de este día.

Aunque hoy se toma como una fecha de tono festivo, su origen se remonta a una historia bíblica bastante desagradable. Según cuenta el evangelio de San Mateo, fue un 28 de diciembre cuando ocurrió un suceso sangriento e impactante.

Resulta que una profecía llegó a oídos del rey Herodes. En esta, se aseguraba que su reinado iba a terminar a causa del niño Jesús. Por miedo a que esto ocurriera, Herodes mandó asesinar a todos los niños (santos inocentes) menores de dos años.

Este es el origen del Día de los Inocentes | Foto: Wikimedia Commons

De allí el nombre de la jornada: “Día de los Santos Inocentes”. No obstante, de acuerdo con distintos expertos en Teología, esta conmemoración se mezcló con la tradicional Fiesta de los Locos o Fiesta de las Calendas.

Esta celebración se llevaba a cabo desde la Navidad hasta el primer día del año, en honor al Día de la Circuncisión (del niño Jesús). Los sacerdotes vestían máscaras y trajes de bufones para las festividades y le hacían bromas a los creyentes.

Así pues, el Día de los Inocentes adoptó el modelo de esta fiesta y el asunto derivó en una jornada como la que hoy conocemos. La costumbre dicta que cada 28 de diciembre se deben hacer bromas para engañar a los otros e incluso se puede pedir prestado sin tener que devolver el dinero.

“Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar” | Foto: Unsplash

Por ello, el Día de los Inocentes cierra con la revelación de los engaños (bromas) que se han hecho durante la jornada y se corona con una frase popular: “inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar”.

Entonces, antes de prestar dinero, ¡ten cuidado! Pues la tradición dicta que el dinero no debe regresar a su dueño. Eso sí, esta práctica solo aplica en términos informales.

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