Cuando el pánico y la euforia gobiernan las decisiones de mercado

Las actitudes colectivas de pánico y euforia pueden crear fenómenos económicos que sacuden a los mercados
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Uno pensaría que, para tener éxito en los mercados, lo más natural es pensar con cabeza fría. Tomar decisiones con análisis concienzudo, razonamiento eficaz e información verídica de calidad. Sin embargo, es muy frecuente que suceda lo contrario. Al final del día somos humanos y a veces dejamos que nuestras decisiones sean gobernadas por las emociones. Aquí te queremos contar un poco de cómo el pánico y la euforia afectan nuestra participación en el mercado. Sobre todo cuando queremos invertir en algo.

Es muy sencillo identificarse con las sensaciones de pánico y euforia en los mercados. Sólo pensemos en la cantidad de veces en que saltamos a una oportunidad “de oro” porque se tiene la percepción de que se ganará dinero fácil (euforia). O viceversa, el sentimiento de que más vale salir cuanto antes de una supuesta inversión, porque no resultó ser tan buena como se esperaba (pánico). Lo que tienen en común ambos casos, es que se pueden llegar a tomar decisiones precipitadas antes de tomarse el tiempo de adquirir información sobre la oportunidad en la que están participando y de la que quieren salir, o a la que quieren entrar porque parece ser de “una vez en la vida”.

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Esto es especialmente cierto cuando se busca invertir en los mercados de valores o especular en la bolsa. Tomar decisiones emocionales a partir de información pobre y que lleva al pánico o a la euforia pueden traer consecuencias desastrosas a la economía de la gente. O lo que puede ser peor, cuando de manera colectiva se toma una actitud de pánico o euforia hacia un mercado se crean fenómenos económicos que sacuden al mundo. Las famosas burbujas financieras.

Un investigador del Departamento de Finanzas y Economía de Negocios de la Universidad del Sur de California sostiene precisamente que, en más ocasiones de las que nos gustaría  aceptar, muchos fenómenos económicos donde se presenta una alta volatilidad en los mercados – ya sea como burbujas o como depresiones -, están íntimamente acompañados por el pánico y/o la euforia colectiva. Pensémoslo así: si mucha gente al mismo tiempo salta a un mercado por euforia, lo más natural es que los precios de ese mercado suban de manera acelerada; o por el contrario, si mucha gente abandona un mercado por miedo a perder el dinero que han invertido, entonces los precios de ese mercado seguramente se caerán de forma acelerada.

¿Por qué actuamos de forma tan precipitada ante este tipo de situaciones? No sólo tiene que ver con el hecho de que, en apariencia, se obtiene información privilegiada de una oportunidad que se tienen que aprovechar, sino también con el impulso que adquiere de manera pública. Un ejemplo ilustrativo es cuando una gran compañía va a adquirir a otra, o ambas se van a fusionar. En automático, es posible que muchos, de manera intuitiva, evalúen este movimiento como una oportunidad para la ganancia, saltando de inmediato a comprar acciones de alguna de las compañías recientemente emparentadas.

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Sin antes adquirir información más detallada sobre lo que este tipo de movimientos puede significar, se percibe que se tendrá mejores rendimientos cuanto antes se aproveche la oportunidad. Para muchas personas esta es incluso una estrategia de inversión: subirse al impulso o “hype” de una oportunidad de negocio. Sin embargo, no siempre es una estrategia que paga, pues para realmente aprovecharse del ruido que causa una inversión, se tiene que tener certidumbre sobre el tiempo adecuado para entrar y salir de ella y no quedar como el tonto mayor.

Lo más curioso de estas “manías” de mercado es que, tal y como sugiere el estudio antes citado, son disparadas por el propio acceso a la información, incluso cuando las personas después adaptan su estrategia, lo hacen porque adquieren nueva información que modifica o confirma su intuición inicial. Por eso se puede decir que está estrategia de inversión se adapta de acuerdo al “momentum” del propio mercado, lo que a la larga crea sujetos propensos a la euforia o el pánico cuando se presentan cambios drásticos en la información sobre una inversión en la que están participando.