¿El oro comestible realmente es oro?

¿No todo lo que brilla es oro?

¿Sabías que existe el oro comestible? Así es, recientemente se ha convertido en una práctica muy popular de la alta cocina adornar los alimentos con hojas de oro comestible. No obstante, esto también ha generado críticas por parte de los comensales, pues hay quien piensa que comer oro no tiene sentido.

Veamos: precisamente, el oro comestible funciona únicamente como ornamento. No tiene valor nutrimental ni aporta sabores u olores. De allí que su uso sea exclusivo de los restaurantes que buscan sorprender a sus clientes visualmente.

Sin embargo, esta práctica no es nueva. De hecho, desde el antiguo Egipto el oro se manipulaba para darle un aspecto mucho más llamativo a los platillos de la época.

El oro comestible se utilizaba desde el antiguo Egipto | Foto: Unsplash

Ahora bien, ¿el oro comestible realmente es oro? La respuesta es sí. El oro se tritura o se funde para luego darle nuevas y diminutas formas que se conviertan en un elemento de valor (visual y económico) para la comida.

Por fortuna, este metal no se absorbe en el cuerpo humano. En tanto, lo único que hace es ingresar al cuerpo y ser desechado de la misma forma en la que entró al organismo. Allí es donde radica lo absurdo de su uso.

El costo de la comida aumenta considerablemente cuando se utiliza este elemento | Foto: Unsplash

¿Por qué alguien querría comer oro, si éste no aporta sabor, olor ni nutrientes? Como ya mencionamos, su sentido es puramente visual. Hay personas a las que les gusta adornar un corte de carne o una milanesa con un poquito de brillo súper costoso.

En conclusión, este gusto difícil de solventar no representa un valor gastronómico del que alguien pueda lamentarse por no experimentar. No sabe a nada, no aporta nada…

Si quieres conocer más información como ésta, síguenos en Oink-Oink.

ANUNCIO