Así puedes comprobar que la carne Kobe que estás comprando es auténtica

La carne Kobe es un producto que tiene denominación de origen
Imagen: Especial

La carne Kobe es mundialmente conocida y es el deseo de muchos amantes de la comida, quienes buscan probarla, aunque sea una vez en la vida, pues su fama y renombre la han convertido en un platillo codiciado, si eres uno de esos foodies, te decimos cómo puedes comprobar que realmente estás comprando carne Kobe autentica.

El portal Dinero en Imagen remarca que el corte Kobe es una de las carnes con mayor calidad en el mundo, pues es un producto que tiene denominación de origen, algo así como la champaña, que es exclusiva de la región de Francia y lejos de su lugar de nacimiento se convierte en un vino blanco espumoso.

Siguiendo con la denominación de origen de este producto, debes saber que lo que le da la autenticidad a esta carne es su origen, el cual es de Japón, y su producción y cuidado del ganado es reducida a unas 300 reses, las que buscan satisfacer la demanda mundial.

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Todos los centros que distribuyen estos cortes deben contar con una acreditación y con un certificado que puedes solicitar al momento de realizar tu compra, esto te ayudará a estar seguro de que no estás gastando tu dinero en un corte Kobe que no es auténtico. El costo de esta carne va desde lo 100 hasta los 300 euros el kilo, algo así como 6 mil pesos. 

Además, cada corte debe contar con un código de barras que hace mucho más fácil rastrear su origen. Estas características podremos tomarlas como más ‘técnicas’, pues en cuestión visual, el Kobe tiene un marmoleado intenso y claro, su color es rosado y tiene una acumulación de grasas suaves que le brindan su sabor inconfundible.

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Para lograr el sabor del Kobe, se debe tener una crianza y un cuidado bastante exhaustivos y cuidadoso, pues su alimentación está basada en paja, arroz, maíz y cebada de calidad; las reses son masajeadas con sake para reducir su estrés y son sacrificadas a los 28 meses, periodo en el que alcanza su estado óptimo.

Finalmente, la característica más peculiar es que las hembreas deben ser vírgenes y los machos deben estar castrados. Y existen medidas con las que se registra un nivel de marmoleado, el cual va en una escala del 1 al 12 según su intensidad, lo que hace variar su precio final.