¿Por qué la moneda mexicana se llama ‘peso’?

El peso mexicano fue la primera moneda de uso global en el mundo
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El origen del dinero en un sentido moderno en México y Latinoamérica se remonta a tiempos de la colonización española, de ahí que muchos países utilicen el nombre “peso” en sus unidades monetarias. De hecho, podríamos decir que el dinero y el sistema monetario tal y como lo conocemos ahora surgió durante este proceso histórico, incluido el famoso símbolo $, el cual representa los dos pilares de Hércules y la insignia “plus ultra”. presentes en el escudo de la bandera de España.

Antes de la Conquista, los pueblos originarios tenían unidades de intercambio más o menos generalizadas, tales como el cacao, el jade, mantas de algodón y otro tipo de objetos, pero es después de la Conquista en donde se introduce la moneda metálica acuñada, la cual primero fue traída e impuesta desde Europa y después producida en América a raíz del surgimiento de un sistema económico colonial y de la escasez de monedas provenientes de la metrópolis.

En el caso de México, fue en el año de 1535 cuando surgió la primera casa de moneda en el país y con ella la primera moneda nacional, la cual era una aleación de oro y cobre llamada, peso de tepuzque. Estos pesos de tepuzque fueron la primera moneda de la Nueva España y en un primer momento fueron el equivalente monetario novohispano al peso castellano, que era la moneda utilizada en España en esa época, que pesaba 8 tomines de oro (596 miligramos), es decir 4.768 gramos.

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Más entrado el sistema colonial, surgieron los reales o pesos de a ocho, los cuales estaban compuestos de 27.5 gramos de plata con 93% de pureza, los cuales eran equivalentes a 1 tomín de peso de tepuzque o de castellana. Esta moneda posteriormente fue producida en Perú, así que, para distinguirlas, los españoles acuñaban con una “M” a las monedas producidas en México.

En ese sentido, según información del Banco de México el nombre “peso” proviene de las equivalencias de los valores de los metales con los que las monedas eran acuñadas en ese tiempo en términos de su unidad de peso, es decir, ‘x’ cantidad de plata equivale a ‘x’ cantidad de oro y, con ‘x’ cantidad de oro o plata, además, podías adquirir cierta cantidad de bienes o servicios, pero al final, el valor de la moneda era equivalente al valor del metal y, por tanto a su disponibilidad.

Aunque no lo creas, el peso acuñado en México fue la primera moneda de uso global en la historia, y su hegemonía en los mercados duró más o menos 400 años, siendo el siglo XVI su auge. De hecho, siguió siendo la principal divisa ya bien entrado el siglo XIX, durante el México independiente.

El peso era una moneda tan fuerte que, en los primeros años de vida de los Estados Unidos, el peso acuñado en nuestro país fue la moneda corriente por encima de las del Reino Unido y, según información de Dinero en Imagen, por mucho tiempo hubo paridad en el valor del peso y del naciente dólar.

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El peso mexicano perdió valor en los mercados de divisa globales con la entrada del papel moneda y el dinero fiduciario, ya que el valor del dinero dejó de ser intrínseco al valor del metal acuñado en la moneda y pasó a ser respaldado por la entidad financiera que lo emite, en este caso el Banco de México. Finalmente, la introducción del patrón oro en las economías acabó por devaluar al peso de a ocho mexicano, ya que se dejó de lado la plata como referente de valor para las monedas.

Con la abolición del patrón oro y la introducción del sistema monetario moderno, la moneda mexicana perdió valor y relevancia en la medida en que el dólar se colocó como la moneda referente del mundo después de la Segunda Guerra Mundial, desplazando a la libra esterlina. En este periodo, la paridad del peso con el dólar (moneda de referencia) era establecida por el gobierno y, por tanto su valor dependía del comportamiento de la economía mexicana, el cual no fue muy bueno, de ahí tantas devaluaciones.

Actualmente, el peso mexicano es una moneda de libre flotación, es decir, su precio es establecido por los mercados y no por el gobierno. En ese sistema, el peso mexicano ha vuelto a tener relevancia global y, según información del diario El Economista, se ha convertido en la segunda moneda emergente más utilizada en el mundo, después del yuan chino. Por esta razón su precio es volátil, ya que es afectado, tanto por eventos domésticos, como por coyunturas globales.