El mercado sí castiga a las empresas que generan daños ecológicos

Una de las noticias que más causó furor en estas últimas semanas, fue el derrame de ácido sulfúrico en el mar de Cortés que hizo una empresa filial de Grupo...
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Una de las noticias que más causó furor en estas últimas semanas, fue el derrame de ácido sulfúrico en el mar de Cortés que hizo una empresa filial de Grupo México. Casi de forma natural, luego de la catástrofe ecológica, el conglomerado resintió las consecuencias, en la forma de pérdidas económicas millonarias en la Bolsa. Esto parece indicar que, independientemente de las sanciones que los gobiernos les impongan a las empresas ante estos accidentes ecológicos, el mercado sí castiga a aquellas que generan daños ecológicos.

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Su contraparte es que los mercados también premian a las compañías que siguen prácticas de cuidado del ambiente. Esto de acuerdo a especialistas.

“El mercado al final premia o castiga prácticas que benefician al ambiente”, explicó el director ejecutivo de Finanzas Públicas e Infraestructura de la calificadora HR Ratings, Roberto Ballinez.

Otro ejemplo de este tipo de eventos se presentó el 20 de abril de 2010, cuando sucedió la que se considera la peor catástrofe ambiental del siglo XXI. Nos referimos al incendio de la plataforma Deepwater Horizon, perteneciente a la empresa de gas y petróleo BP, antes British Petroleum, que ocasionó el derrame de casi cinco millones de barriles de crudo en el golfo de México, además de la muerte de 10 trabajadores.

Además de los costos y multas que la compañía tuvo que pagar, que ascendieron a más de 65 mil millones de dólares, el valor de sus acciones cayó en 3 por ciento en la Bolsa de Londres, en el transcurso de las dos jornadas posteriores al siniestro.

Depende de la gravedad de los daños ecológicos

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De acuerdo con el especialista de HR Ratings, la reacción del mercado ante las catástrofes ambientales depende de la magnitud de los daños ecológicos, así como de la manera en que la compañía maneje la situación. Por ejemplo, cuando la empresa minimiza el impacto o las autoridades ambientales lo sobredimensionan.

Una investigación realizada en 2015 por la Universidad de Adelaida, en Australia, muestra que los accionistas de compañías que provocan algún accidente ecológico tienen una pérdida de al menos un 1.3 por ciento en los dos días posteriores al siniestro.

En estos días, las pérdidas están asociadas a la percepción de la gravedad del evento, pero podría tomar más tiempo en reconocer con exactitud el alcance de las consecuencias de la situación, por lo que las pérdidas podrían ser mucho mayores a la larga. Todo depende de la incertidumbre ante las implicaciones legales del evento, así como de la falta de información sobre el proceso.

Podemos volver al ejemplo de BP antes mencionado, sus caídas siguieron agudizándose hasta el 1 de junio, llegando a desplomarse hasta un 13 por ciento, el equivalente a 12 mil millones de dólares en valor de mercado. Sucedió, luego de que los inversionistas sopesaron que las consecuencias del accidente en el golfo de México serían mucho mayores de lo anticipado.

“Las pérdidas en el mercado de valores son más graves para las empresas con malos registros ambientales y de seguridad”, indica el estudio “Corporate litigation and Changes in the reputation of the CEO: guidance of the US Federal Court trials”.

En el mercado de deuda también hay evidencia estadística de que las empresas que colocan bonos verdes pueden tener mejores condiciones de financiamiento (y mostrar) una mejor reputación”, agregó Ballinez.

Con información de El Economista