Estas son las razones por las que el nuevo etiquetado podría no funcionar

No hay una visión integral del gobierno que promueva la alimentación sana
Imagen: Profeco

El nuevo etiquetado de alimentos podría estar sacando a la luz un problema con una regulación condenada a fallar. Las opiniones se dividen entre grandes organismos internacionales, los consumidores, y algunas marcas que enfrentan crisis. De acuerdo con Alejandro Chávez, de Merca20, estos son los problemas que enfrenta el nuevo etiquetado.

En general se duda sobre el efecto positivo de estas medidas. La agencia Food Navigatorpor ejemplo, indica que hay un impacto limitado (10%) en la percepción de los consumidores hacia los alimentos saludables, aunque parece que es casi nulo.

Al parecer solo orientan a los consumidores que conscientemente buscan comida saludable, pero en productos en los que se esperan altos contenidos de azúcares, grasas o carbohidratos, no necesariamente se disuade la compra.

Además, se pierde de vista que los requerimientos nutrimentales para cada persona son distintos (un diabético, un hipertenso, una persona que cuida la dieta, o un deportista de alto rendimiento tienen distintas necesidades), y la comunicación “alto en azúcares” no necesariamente nos dice cuantitativamente lo que nos aporta en función de ese nutriente, que puede incluirse en la dieta, estando conscientes de un límite diario (por ejemplo, un máximo de 30 gramos diarios para una persona adulta en promedio, pero un diabético necesitará otros estándares).

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Mondelez, fabricante de dulces, indica que la medida no es capaz de llenar las expectativas en cuanto a reducir las enfermedades nutricionales, como la diabetes o la obesidad.

A nivel mundial, pocos países gravan los alimentos con altos contenidos calóricos, de acuerdo con la OCDE. Por su parte, la ONU advierte que es necesario prestar atención a los ingresos de los sectores pobres que no pueden permitirse alimentarse sanamente.

Ni consumidores ni empresarios pueden percibir aún que el nuevo etiquetado necesariamente tenga las medidas que modifiquen en efecto el mercado.

 

El nuevo etiquetado tiene más bien una serie de medidas sin conexión, porque en realidad no hay una visión amplia y consolidada desde el gobierno, que por ejemplo, promueva activamente una activación integral y nacional para la alimentación saludable.