La ‘independencia financiera’: un objetivo fundamental para tus finanzas personales

¿Sabes qué es la independencia financiera? Aquí te lo contamos.
Redacción Oink Oink ?
Imagen: Especial

La independencia financiera es un concepto muy popular hoy en día dentro del mundo de las finanzas personales. Hace referencia a la idea de solventar tu estilo de vida actual a través de tus ahorros, rentas, dividendos o ingreso pasivo sin necesidad de trabajar. Esto es: que no tengas la necesidad de un trabajo para mantener tus gastos básicos, sino que lo hagas porque quieres y en lo que más te gusta.

Dicho de otra manera, la independencia financiera es cuando podemos disponer de nuestro tiempo, porque ya no se lo tenemos que dedicar a trabajar.

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Si uno quiere pensar la independencia financiera de una forma muy simple, hay que comprender la relación que existe entre nuestros recursos y nuestras necesidades. Nuestras necesidades indican el costo de nuestro estilo de vida. Más o menos se asume que éste costo es constante, porque generalmente nuestros hábitos de consumo no cambian tanto con el tiempo (a menos que haya una mejora considerable en nuestra situación económica).

Nuestros recursos, por otra parte, indican lo que tenemos a disposición para cubrir esas necesidades. La independencia financiera se alcanza, cuando logramos hacer que los recursos necesarios para cubrir nuestras necesidades provengan de cualquier fuente que no sea nuestro tiempo invertido en una actividad laboral.

Para una comunidad de entusiastas de las finanzas personales este objetivo lo han llegado a definir como ‘FIRE’ (Financial Independence/Retire Early, que significa: “independencia financiera pronto retiro”). FIRE hace referencia a encaminar los esfuerzos financieros para buscar la independencia financiera lo más pronto posible, para así lograr una jubilación temprana y no tener que esperar hasta los clásicos 65 años para hacerlo.

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Se oye fácil decirlo, pero ¿cómo lo logramos? Los seguidores de la “independencia financiera” creen que es realizable, si somos los suficientemente disciplinados, financieramente hablando, y hacemos algunos ajustes a nuestras prácticas de gasto.

  • Registro de ingresos/egresos: parece fácil decirlo y hasta obvio, pero te apuesto a que no tienes idea realmente de cuánto gastas cada mes. Este es un cambio muy importante que tienes que hacer: rastrear en todo lo que se te va el dinero y luego hacer un balance respecto a lo que te ingresa como recurso. Si gastas más de lo que te ingresa, pues ya tienes un área de oportunidad de mejora.
  • Recorte de gastos: una vez hecho tu balance de ingresos/egresos, busca aquellos lugares donde podrías recortar tus gastos, tal vez porque son excesivos o porque no te habías dado cuenta que gastabas más de lo que quisieras en un cierto rubro. Ajusta tu dinámica de pagos y busca generar sobrantes ahí donde antes no lo hubieras considerado.
  • Ahorro: otro ajuste que parece obvio. Sin embargo, poca gente realmente lo hace de manera disciplinada. Trata de comprometerte a ahorrar un porcentaje de tu sueldo cada mes y asegúrate de lograrlo, asumiendo que no dispones de ese dinero en el presente por que es para tu futuro.
  • Eficiencia en impuestos: esto básicamente significa no desaprovechar las oportunidades fiscales que se te presentan a la hora de pagar impuestos. Por ejemplo, cuando el SAT te genera saldos a favor o cuando puedes deducir impuestos a través de facturas. Genera una estrategia de pagos de impuestos y págalos eficientemente.
  • Invertir agresiva y eficientemente: lo ideal es que aquí también destines un porcentaje de tu sueldo de manera disciplinada, pero a lo mejor no cuentas con los recursos suficientes para hacerlo. Trata de destinar los sobrantes y áreas de oportunidad que hayas encontrado en tu balance de ingresos/egresos para cumplir este objetivo. Mete ese dinero a trabajar en oportunidades de negocio, acciones u otro tipo de herramientas financieras.

Con información de Forbes