¿Por qué es tan importante medir la inflación económica?

Nos ayuda a saber cuál es el comportamiento de los precios en un país, así como qué tan eficaz es la política monetaria del Banco Central.
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El aumento de los precios de los bienes y productos es una de las cosas que más puede causar preocupación; por igual a gobiernos y a las personas en sus casas. A unos porque eso significa que con los mismos ingresos ya no se pueden comprar las mismas cosas, y a los otros, porque esto último se traduce en descontento social. Por esa razón, la inflación es una de las medidas más importantes dentro de la economía para monitorear el comportamiento de los precios de los bienes y servicios. Pero, ¿por qué es tan importante medirla?

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Vista de forma muy sencilla, de acuerdo con información de la sección educativa del Banco de México (Banxico), hay que entender la inflación como “el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios de una economía a lo largo del tiempo“.

Esto significa que para se considere inflación, el aumento de los precios no sólo tiene que ser de un sólo bien o servicio, y tampoco si este aumento se dio sólo una vez. Tiene que ser “sostenido” en el tiempo y “generalizado” a una buena parte de los bienes y servicios de un país.

Sin embargo, aunque esta es una definición que refleja aceptablemente lo que significa esta medida económica, la inflación es un fenómeno más complejo de lo que parece. La gente sólo lo asimila a través del encarecimiento de las cosas, pero sólo aparece gracias a que sucede algo en un mercado muy particular: el del dinero.

Causas

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Hay diferentes razones por las cuales puede haber movimientos importantes en la inflación de los precios de un país. Una de ellas está directamente asociada a la política monetaria. Antes nos referíamos a que la inflación respondía directamente al mercado del dinero. Precisamente tiene que ver con esto.

Los Bancos Centrales son las entidades encargadas de implementar la política monetaria, que no es otra más que la regulación del suministro de dinero en circulación; o cuánta es la oferta de dinero que un Banco Central emitirá para la demanda existente en una población.

Pues bien, si un Banco Central emite más dinero del que realmente se demanda, entonces eso se verá reflejado en la inflación de los precios, pues se disminuye el poder adquisitivo de la unidad monetaria: hay más del que realmente se usa, entonces se compensa en los precios esta diferencia.

Una segunda razón para que haya inflación obedece directamente a la oferta y la demanda de los productos. Esto quiere decir que si aumenta la demanda por bienes de los que se carece la capacidad productiva o de importación para satisfacerla, entonces dichos bienes escasean y, por ende, aumentan de precio.

Una tercera razón tiene que ver con el aumento de los costos de producción: si aumenta el precio de las materias primas necesarias para elaborar los bienes y servicios, entonces éstos aumentarán su precio final al consumidor.

Una cuarta razón muy importante de la fluctuación de la inflación son los salarios. Así como el aumento en los costos de las materias primas tienen un efecto directo en el aumento de los precios finales al consumidor, también lo tiene el aumento en los salarios, pues al final se traslada como un costo más de los procesos productivos y, por lo tanto se verá reflejado en el precio de consumo.

Inflación subyacente

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Un elemento muy importante para monitorear el comportamiento de los precios es a través de la inflación subyacente. Ésta medida le sirve a los Bancos Centrales para saber cuáles son los efectos asociados directamente con la política monetaria que están implementando.

Sirve especialmente para observar el comportamiento de los precios a mediano plazo, dejando de lado aquellas situaciones coyunturales e inciertas que afectan la inflación – como una guerra, una catástrofe o una pandemia, por ejemplo -.

Se calcula tomando en consideración sólo los bienes y servicios cuyos precios se comportan con mucha menos volatilidad en el mercado. Por otro lado, se excluyen los bienes energéticos y los productos alimentarios sin procesar, pues este conjunto de productos modifican muy fácilmente sus precios en el corto plazo. Son bienes de alto consumo que, a la menor sacudida, impacta su variación de precios.

Por lo tanto, las entidades bancarias centrales tienen que omitir estos productos para evaluar el éxito de su política monetaria. Y a esto, es a lo que se le conoce como inflación subyacente.

Habiendo dicho todo esto, se puede entender porqué es tan importante la medición de la inflación, no sólo para valorar el trabajo del Banco Central a través de su política monetaria, sino también, porque esta variable permite dilucidar diferentes aristas del entorno económico de un país: desde el laboral, gracias al comportamiento de los salarios, pasando por el entorno productivo, a través de los costos de las materias primas, hasta el del consumo, observando la capacidad de compra que tiene una población, dado los salarios que perciben.