¿No sabes si estás apunto de hacer un gasto innecesario? Haz la prueba del cepillo de dientes

Larry Page, una de las personas más ricas del mundo y fundador de Google – el buscador al que le preguntas si la mancha que te salió es cáncer o...
Imagen: Especial

Larry Page, una de las personas más ricas del mundo y fundador de Google – el buscador al que le preguntas si la mancha que te salió es cáncer o por la mejor receta para hacer sopa azteca -, siempre que tiene que tomar una decisión difícil sobre una nueva adquisición para la empresa, hace la prueba del cepillo de dientes.

¿En qué consiste la prueba del cepillo de dientes? Muy sencillo, implica hacerse la pregunta si aquello que se va a comprar se usa una o dos veces al día y ayuda a mejorar la vida, tal como el cepillo de dientes.

Imagen: Especial

Si es así, entonces, para Larry Page, puede haberse encontrado una señal de que la adquisición de aquello que tenía dudas comprar realmente sí vale la pena adquirirlo. En este sentido, parece que para Page puede ser más importante la utilidad de algo antes que su rentabilidad a corto plazo.

Esta misma prueba se puede trasladar a tu vida cotidiana, sobre todo en aquellas circunstancias en las que no estás tan seguro si aquello que deseas adquirir justifica el gasto, y más bien, la compra resulta de un impulso consumista.

Cuando te encuentres en esta encrucijada, pregúntate: ¿Cuántas veces usarás esto al día? Si la respuesta no es al menos una vez al día, entonces ahí tienes un primer foco rojo. Luego, ¿mejorará tu vida? Si la respuesta también es negativa, entonces tienes un segundo foco rojo y, por ende, no deberías hacer la compra.

Imagen: Especial

Un buen ejemplo de este tipo de decisiones difíciles es la adquisición de un carro. En primera instancia, puede parecer una buena idea, porque al menos lo usarías dos veces: cuando te lleva y cuando te trae. También puedes pensar que mejorará tu vida, porque viajarás más cómodo al trabajo.

No obstante, no es lo mismo comprar un carro en una ciudad con mucho tráfico que una en al que no. Tampoco es lo mismo comprar un carro cuando tienes buenas opciones de transporte público, que cuando tienes que recorrer grandes distancias y no hay transporte público que te lleve a tu destino.

Una vez sopesadas todas estas variables, a lo mejor te encuentras con mejores opciones que hacerte de un automóvil.

Con información de DineroEnImagen