6 formas que pierdes dinero sin darte cuenta

Mira esta pequeña guía de compras y forma de consumir y te sorprenderás
(Imagen: pixabay)

Pasas muchas horas en el trabajo todos los días y lo último que quieres es tirar por la ventana el dinero obtenido.

Sin embargo, un número sorprendente de nosotros lo desperdiciamos a diario gastando innecesariamente a menudo incluso sin darnos cuenta. 
El incumplimiento de tu presupuesto personal mensual, los pequeños gastos impulsivos y las compras por hábito son entonces los mayores culpables.

Pero con solo prestar un poco más de atención a nuestras compras y a la forma en que consumimos, sería mucho más fácil ahorrar dinero y dejar de gastar dinero innecesariamente. Por supuesto, todos tienen sus propios gastos: las estrategias a implementar serán, por lo tanto, diferentes para todos.

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Pero para guiarte, aquí tienes 6 ejemplos de gastos por los que perdemos dinero a diario sin darnos cuenta.

Alimentos vencidos/ desperdicio de alimentos

Comprar demasiados productos frescos o no prestar atención a las fechas de caducidad puede tener un impacto muy negativo en tu presupuesto a largo plazo.

El desperdicio de alimentos expresado en ahorros podría ser grande. Por eso se recomienda planificar siempre las comidas antes de ir al supermercado.

Esto ayuda a evitar compras excesivas o evitar la elección de ingredientes que, en conjunto, no te permiten construir recetas coherentes.

¿Quién nunca ha hecho sus compras para volver a casa y sentir que no tiene nada que cocinar? Con un poco de preparación, se puede evitar fácilmente esta situación.

También es importante recorrer el refrigerador con regularidad para asegurarte que ninguno de los alimentos caduque, así como no dudar en comprar productos congelados (sin mencionar necesariamente las comidas preparadas).

No te tomas el tiempo para comparar precios

El hecho de que el precio de un artículo te parezca razonable no significa que no puedas encontrarlo más barato en otro lugar.

En el supermercado como en otras tiendas, es importante tomarse el tiempo para comparar precios y pensar en cada una de tus compras.

En el caso de la alimentación, no dudes en consultar si hay productos similares, especialmente los que ofrecen las marcas propias. A menudo, existen muy pocas diferencias entre los productos de marca y los productos de supermercado, pero el precio a menudo se puede duplicar.

Cuando se trata de otras compras (ropa, muebles), una buena técnica es no comprar nunca un artículo el mismo día si no tenías pensado comprarlo en la base. Tomarse el tiempo para llegar a casa te permitirá ver en línea si el artículo u otros modelos similares no se ofrecen más baratos en otros lugares y pensar realmente en tu compra y evitar gastos compulsivos.

Cargos bancarios demasiado altos

Muchos bancos, especialmente los denominados bancos “tradicionales”, ofrecen comisiones bancarias excesivamente elevadas en comparación con la realidad actual del mercado.

Tarifas de tarjetas bancarias, mantenimiento de cuentas. Con el desarrollo de la banca online 100% móvil, a menudo sin comisiones o con tipos significativamente más bajos, es importante estudiar todas las opciones para reducir los costes al máximo.

Querer comprar todo nuevo por miedo a la oportunidad

A veces es mejor comprar objetos nuevos. Pero esto está lejos de ser el caso la mayor parte del tiempo. Y, con demasiada frecuencia, compramos nuevos productos por costumbre, sin una razón real.

¿Por qué pagar el precio completo por un mueble de salón nuevo, cuando alguien que vive cerca de tu casa ofrece este mismo modelo en muy buenas condiciones a un precio reducido? ¿Necesitas una cortadora de pasto nueva para cortar 5 veces al año? Y además de ahorrar dinero, harás algo bueno por el planeta.

Compra de productos solo porque están rebajados

La principal razón por la que la gente compra y consume en (demasiado) grandes cantidades es la pequeña dosis de dopamina que acompaña a cada uno de nuestros gastos.

Comprar un artículo con 40% de descuento, incluso si no tenemos un uso inmediato para él o no tenemos planes de comprarlo, nos hace sentir que hemos ganado algo. La sensación de victoria de haber “ahorrado dinero”.

En general, la regla es simple: si no habías planeado comprarlo, no lo compres. Es este tipo de gasto el que más a menudo lamentamos después del hecho, una vez que la emoción ha disminuido.

¡Y te sentirás igual de victorioso cuando salgas de la tienda, orgulloso de no haber caído en la tentación!

Paga por algo que no usas o que usas poco

¿Pagas una suscripción mensual a una revista que no lee o que apenas navegas? ¿Tienes una suscripción a un gimnasio al que vas una vez a la semana? ¿Estás pagando más de 300 pesos por un plan telefónico clásico? Si es así, está tirando dinero todos los meses.

Toma tus extractos bancarios o inicia sesión en la aplicación de tu banco e intenta detectar cada uno de los gastos mensuales innecesarios que realizas. Y para ir aún más lejos, toma el tiempo para calcular lo que te cuesta al año.

Y si te pregunta si alguno de estos gastos realmente vale la pena, la respuesta seguramente es no. Así que cancela tu membresía en el gimnasio y sal a correr.

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