Crometofobia: Miedo extremo a gastar dinero

¿Conoces a alguien con 'Crometofobia? Te contamos todo sobre esta condición...
Así es la Crometofobia, el miedo a gastar dinero | Foto: Pexels

Gastar dinero está relacionado con distintas emociones. Algunas veces, el gasto implica satisfacción, toda vez que conlleva tener los recursos necesarios para gastar.

En otras ocasiones, puede provocar angustia, como cuando te gastas todo el dinero de la quincena en las deudas de la tarjeta de crédito, por mencionar un ejemplo.

Así pues, las sensaciones de gastar dinero dependen del contexto y de cada momento. No obstante, existe una desorden psicológico que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha comenzado a discutir: la ‘Crometofobia’.

La OMS ya comienza a discutir este padecimiento relacionado con el miedo a gastar | Foto: Pexels

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero. Básicamente, funciona igual que cualquier otra fobia: es un “temor intenso e irracional hacia una persona, una cosa o una situación”. En este caso, la situación en específico es la de gastar dinero, no importa la cantidad que sea.

Aunque la crometofobia aún no ha sido incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la OMS, ya se ha puesto sobre la mesa para valorar su inclusión.

Ahora bien, de acuerdo con Khara Croswaite, terapeuta especialista en temas financieros, este trastorno, a diferencia de otras fobias, sí tiene una base racional.

Como mencionamos, las fobias suelen ser emociones que no están relacionadas con peligros reales, como el miedo a los espacios cerrados o a los patrones repetitivos, entre otras.

Crear un presupuesto puede evitar este tipo de angustia | Foto: Pexels

Sin embargo, la crometofobia se deriva de cuestiones sociales. Actualmente, las personas requieren de guardar dinero todo el tiempo para cubrir deudas o para solventar alguna emergencia que pudiera presentarse.

Si esta práctica se lleva al extremo, es posible que a largo plazo se pueda convertir en un trastorno que, aunque no es peligroso, sí conlleva una pesada carga para quien sufre la condición.

Croswaite recomienda no aferrarse al dinero y mejor crear un presupuesto en el cual se destine cierta parte de los ingresos a los caprichos personales; así se puede alcanzar un balance sano entre las finanzas personales y las emociones.

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