¿Cómo cancelar la tarjeta de crédito de un familiar que falleció?

Así puedes evitar fraudes que debas pagar después
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Si sufriste la pérdida de un familiar, pudiste haberte preocupado por muchos asuntos. Sin embargo, debes poner atención a sus tarjetas de crédito, pues pueden mantenerse vigentes, generar intereses o ser blanco de clonaciones u otros fraudes. Y si es tu caso, además de una pérdida dolorosa, la familia es quien debería responsabilizarse por estas deudas.

¿Cómo cancelar la tarjeta de crédito de un fallecido?

La mayoría de las tarjetas cuentan con seguros de vida en caso de que con muerte del titular los familiares puedan avisar a los bancos.

La familia no queda obligada a pagar las cuentas del fallecido, pero sí debe informar en un plazo no superior a 180 días después de su muerte.

Los familiares deben ir a la sucursal bancaria, solicitar la cancelación del plástico y presentar los documentos requeridos por el banco.

Regularmente se solicita el acta de defunción, así como identificaciones del fallecido. Pero también la persona que solicita el trámite debe dejar su identificación.

¿Cómo es el proceso a seguir tras haber cancelado la tarjeta?

  • Consulta las condiciones de cancelación o cobro de cada tarjeta.
  • Si hay varias tarjetas, cada plástico requiere un trámite por separado
  • El banco asume anualidades, comisiones y otros cargos luego del fallecimiento del titular.
  • Sin embargo, el banco verificará si no haya transacciones o cargos domiciliados después de la fecha de fallecimiento.
    • Por lo tanto, es importante no usar la tarjeta de tu familiar u otros plásticos vinculados después de su muerte.
    • El banco no asume compras, servicios domiciliados y el retiro de efectivo después de la muerte.
  • Si existen cargos a la tarjeta del titular fallecido y otros plásticos, estos gastos deberán ser pagados por los familiares.

  • Si la tarjeta tiene un saldo a favor, la institución lo devolverá a la cuenta asociada con la tarjeta u otra cuenta.
  • La tarjeta de crédito se cancela para evitar que se convierta en blanco de fraude, clonación y otros delitos.