3 malos hábitos financieros en pareja que afectan a los hogares

No dejes que se acabe el amor, te decimos cómo enfrentar estos problemas
Fuente: Pixabay

Aunque mucho del espíritu de San Valentín es alimentado por el dinero, las finanzas en pareja pueden llevar también a discusiones. Al respecto, el matrimonio también es un espacio donde se ejercen personalidades financieras, así que te contamos sobre algunos malos hábitos que afectan a los hogares.

1: Gastar de forma impulsiva y extravagante

Esto a primera vista es algo inofensivo, pero puede ser una práctica que desfase presupuestos y metas financieras, además de que es un punto de constantes conflictos.

Los gastos extravagantes pueden ocasionar peleas || Fuente: Pixabay

Esto suele traducirse en presupuestos apretados cada fin de mes, una gran dificultad para ahorrar para metas importantes, o no tener dinero en caso de emergencias.

Las parejas con estos problemas deben mejorar la comunicación y presupuestar en conjunto para pensar a corto y largo plazo. También son útiles los cobros automatizados de servicios.

2: Tomar muchos préstamos, o usar a la pareja para pedirlos

Quienes están acostumbrados a comprar ahora y pagar después, con una mala paga, pueden volverse adictos al crédito. Si se toman más créditos de los que se pueden solventar, las personas caen en situaciones financieras difíciles, donde recortes salariales o el desempleo podrían ser eventos catastróficos.

Es importante manejar adecuadamente el crédito ||Fuente: Pixabay

La situación es peor si para seguir pidiendo créditos se recurre a la pareja para pedir financiamientos, pues también ahí su historial crediticio sería afectado.

Aquí, lo importante es que la pareja esté consciente de las obligaciones adquiridas. Las parejas tampoco deben tomar créditos a ciegas por petición de sus cónyuges.

3: Prestar dinero a espaldas de la pareja

Esta práctica puede llevar a ciertos resentimientos, sobre todo si se sacrifica el presupuesto familiar. Esto es más grave si lo piensas como un préstamo libre de intereses, donde la otra persona no tiene  incentivos para pagarte. Y muchas veces no lo hacen: estás perdiendo dinero que pudiste usar para gastar o invertir.

También puede ser grave si alguna de las partes de la pareja siente que están apoyando más a la familia de uno que al de otro.

Lo ideal suele ser discutir metas financieras comunes, desarrollar y seguir un presupuesto, y además, poner límites sobre estos préstamos o apoyos. Estos últimos deben presupuestarse y tomarse como regalos, dinero que saben ex ante que no volverá.

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