Exhiben a diseñador por estafar con vestido de novia malhecho y sucio

Este diseñador se hizo viral por estafar con un vestido de novia de más de 60 mil pesos a Pauli; la tuitera no dudó en exhibirlo en redes

No creerás lo que le pasó a Pauli, una chica sudamericana que terminó exhibiendo a su diseñador por estafarla con un vestido de novia, malhecho y sucio, y por el que le cobró más de 60 mil pesos. Si estás planeando boda, no caigas en las redes de este estafador de novias.

La estafa de un diseñador llamado Fernando Preda, con un vestido de novia sucio y horrible, se hizo viral en Twitter después de que su víctima lo denunció. Lo increíble es que, tras las reacciones generadas por el hilo de Pauli, surgieron más testimonios que confirmarían que este tipo de estafas es más común de lo que se creía.

Pauli (@pauarevalos) se comprometió el 15 de agosto del año pasado y comenzó a planear la boda de sus sueños. Para ello, se acordó de su entonces amigo, Fernando Preda, un diseñador paraguayo que vive en Tulum, Quintana Roo y a quien admiraba mucho por su trabajo. Decidió encargarle el vestido de novia y comenzaron a intercambiar ideas.

Pauli decidió exhibir al estafador de novias y surgieron otras víctimas | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

Todo iba bien, Fernando Preda le mandó unos bocetos que le encantaron a Pauli, quien, al principio, se encargaría de comprar las telas en una tienda de Nueva York que él le recomendó. Pero todo comenzó irse al caño rápidamente cuando, repentinamente, él le comunicó que prefería encargarse de todo. Eso fue el 8 de septiembre de 2020. Y puede ser aquí donde empieza la estafa de este diseñador.

Un vestido de novia soñado de 60 mil pesos se convirtió en pesadilla

El boceto original del vestido de novia de Pauli, no quedó ni parecido | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

Tras enviarle los bocetos finales, el diseñador le entrega el presupuesto a Pauli. El vestido costaría en total $USD 2,870 dólares. Es decir, algo así como 57 mil 123 pesos mexicanos. Según Pauli, quien vive en Miami, Florida, era un precio alto considerando que hay vestidos hermosos, desde 600 dólares, en su ciudad. Pero, Pauli cuenta que se trataba de su “vestido soñado”, diseñado especialmente para ella. Además, tenía sus ahorros preparados para esto.

El vestido llevaría perlas, seda, bordados a mano y otras excentricidades de la alta costura y diseño que, supuestamente, llevarían a cabo Fernando Preda, su sastre, su modista y sus “bordadoras locales” mexicanas. Tal vez por eso, el diseñador se sintió en libertad de pedir un adelanto de $USD 1,050 dólares, nomás para empezar a echar tijera y comprar los materiales.

Pauli contaba con la promesa de que el vestido estaría para antes de Navidad y ambos acordaron un plan de pagos mensuales. Todo bien hasta aquí, pero cuando se acercaba la fecha de la entrega todo empezó a ir mal.

El trabajo que quedaría en Navidad, empezó a tomar forma en febrero | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

En octubre, el presunto diseñador le pidió más dinero del acordado, pero no sin un anzuelo. Según la historia de Pauli, Fernando, el supuesto estafador de novias, le había enviado unas imágenes de las telas carísimas que había comprado. Pero le comunicó que el velo sería aparte y que saldría un poquito más caro: 700 dólares más (más de 14 mil pesos extras).

En adelante, los atrasos eran evidentes y no había pruebas de lo contrario, pues Fernando prometía, por WhatsApp, que ya estaba por montar todo en un maniquí, que ya estaban las perlas, etc. Todos los atrasos tenían pretextos: no había agujas en Cancún, las señoras que le ayudaban a bordar no vivían en Tulum, su sastre no se juntaba con el modista y un largo y tedioso etcétera. Una tortura.

La pandemia complicó todo, llegó Navidad y todo empeoró aún más

El tiempo pasó y aunque Pauli le abonó puntualmente todos los pagos, llegó Navidad y Fernando no había enviado ni una sola foto del avance del trabajo. Para este punto, Pauli ya se había quedado sin trabajo por la pandemia y había hecho malabares para cumplir con los pagos y cargos extra que le cobraba Fernando Preda.

De lejos, el vestido de novia daba el gatazo, pero ya todo olía a estafa | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

La boda se acercaba y Pauli necesitaba ya saber cómo iba todo, quería escoger los zapatos que mejor le quedarían al vestido y no tener ningún contratiempo para la boda de sus sueños. Pero Fernando seguía sin cumplir, a pesar de que ya era 25 de enero y Pauli había liquidado casi todo el vestido, salvo por 20 dólares.

Para no hacer la historia larga, pasó febrero, llegó marzo y Pauli solamente contaba con dos o tres fotos de un trabajo dudoso y un maniquí medio vestido y la promesa de que estaría listo el vestido de sus sueños. Las lágrimas serían inevitables, para cualquier novia, en este punto de la historia.

El diseñador se hizo el digno y cobró otros mil 400 por el envío

Lo increíble es que Fernando no solamente exigió los 20 dólares restantes para terminar el trabajo, sino que le pidió 70 dólares más para una caja dónde meter el vestido y enviarlo a Miami. Pauli ya no creía en nadie y le encargó a una amiga recoger el vestido.

Al final, le entregó el vestido de novia en una funda horrible y sucia | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

Fernando entregó el vestido, pero la pesadilla no terminaba ahí. La amiga de Pauli le envió fotos del espantoso resultado. Un vestido horroroso, “ridículamente largo”, sin cortes precisos, ni ballenas (Pauli y Fernando habían confirmado mil veces en esta historia que iría con ballenas), manchado de tinta y sucio. Lo peor es que, en lugar de estar guardado en una caja de 70 dólares (mil 400 pesos), lo hizo en una funda apestosa.

Pauli se probó el vestido cuando lo tuvo y se quedó sin palabras. Ni siquiera le quedaba el corsé y resultaba una prenda impresentable. Le reclamó a Fernando pero éste es experto en inventar excusas y también en ofenderse, pues tras la exhibición del caso en redes, el diseñador se quejó de difamación en sus historias de Instagram.

Para costar más de $USD 3000 dólares, el resultado fue bastante mediocre | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

Final feliz: Pauli lució bellísima

Pauli no tiró el vestido que le envió Fernando Preda, pero se compró uno más lindo que lució en su boda. Al final, cumplió su sueño de casarse luciendo bella y encantadora en un día único. Mientras tanto, Fernando Preda, tras quejarse y ganar popularidad, de la mala, en redes sociales, se comunicó con Pauli. Le pidió disculpas y se comprometió a pagarle todos los dólares que Pauli le envió. Pero ella no confía más en él y le dijo que le devolvería el vestido hasta tener todos los depósitos en su cuenta. Esperemos que así sea.

Finalmente, quisiéramos recordarte que no caigas en este tipo de estafas, más comunes de lo que se cree. Y es que, tras el hilo de Pauli en Twitter, otras mujeres expusieron sus casos. Todo indica que el mismo diseñador habría abusado similarmente de la confianza de sus “amigas”. Cuesta mucho casarse como para que, aparte, te estafen, ten cuidado.

Al final, no utilizó la horrible prenda y lució hermosa con otro vestido de novia | Fuente: Twitter (@pauliarevalos)

Sigue las redes sociales de Oink-Oink, donde te damos tips para que no tires tu dinero a la basura, cuides tus finanzas personales y hagas crecer tu ahorro.

Publicidad