¿Cuál es el problema con los cálculos de las listas de los más ricos del mundo?

¿Te imaginas qué harías con el dinero de Jeff Bezos en tu cuenta de banco? Pues error, él no lo tiene en el banco
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Cada año, conocemos las listas de los más ricos del mundo, o de nuestros países, y salen miles de intelectuales y periodistas a decir que la brecha entre los ricos y los pobres se está acentuando. Sin embargo, hay un error fundamental que muchos no reparan.

Las listas de los más ricos del mundo están calculadas en función de cuánto valen los activos que tiene una persona en el momento en que fueron calculadas.

¿Qué quiere decir? Que los activos que esa persona posee pueden ser empresas, propiedades o acciones. Y el precio de ninguno de ellos está fijo, pues fluctúa constantemente conforme a la oferta y la demanda, más las expectativas que generan sus activos.

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En este sentido, el cálculo de las listas es suponiendo que ellos vendieran todo lo que tienen y lo convirtieran en dinero en efectivo, tendrían esa cantidad de dinero. Sin embargo, también pierden de vista que al vender, están sujetos a los impuestos que aplican en sus países de origen. Al tener los ingresos que tienen, están sujetos a las bases gravables más altas en muchos casos.

En este sentido, si en estos medios preguntan qué se haría con estas cantidades de dinero en el banco, no están entendiendo. Ese dinero está invertido; por tanto, no está disponible en liquidez y para gastar en este instante.

Seguramente quienes son ricos tienen suficiente liquidez a su disposición, pero el punto es que la mayor parte no es efectivo listo para gastar. Los empresarios e inversionistas no son el Tío Gilito que nada en una bóveda de efectivo: tienen capital que ayude a producir otros bienes que los demás queremos consumir. Si esos bienes y negocios tienen un buen desempeño, o se espera que lo tengan en el futuro, tendrán ganancias. Si no es así, perderán.

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¿Los pobres son pobres porque los ricos son ricos?

Tras estas publicaciones, los medios suelen destacar que mientras los ricos se hacen más ricos con las crisis, los pobres son más pobres, como si una cosa fuera causa de la otra.

Lo cierto es que en las crisis se tienen a disposición los mejores momentos financieros para comprar activos a un precio menor, lo que hace que los ricos aumenten su rentabilidad. Sin embargo, las crisis son momentos de pérdida para todos: las empresas pueden quebrar y perder clientes, mientras que los sueldos pueden valer menos y los empleados perder sus empleos.

En este sentido, es importante entender que la riqueza no es un juego de suma cero. No se es pobre porque otro es rico. Eso sería como decir que alguien está enfermo porque otros están sanos, o que alguien es estúpido porque otros tienen un mayor capital cultural.

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En los mercados es necesario aportar bienes y servicios que otras personas valoren, y para esto, los bienes de capital ayudan a hacerlo más rápido. Para eso es necesario contar con inversiones que nos protejan de la inflación y nos ayuden a hacer crecer el dinero. Y es cierto que estando en pobreza es difícil pensar en inversiones. Sin embargo, habiendo más inversión y riqueza es como se crean oportunidades, no confiscando y castigando a quienes tienen más.

Así, quien emprende, ahorra o invierte no es culpable de que haya condiciones desfavorables para otros. Más bien está contribuyendo a que existan más y mejores bienes y servicios, financiando proyectos que espera que sean benéficos o rentables a largo plazo.

Incluso la inversión privada es indispensable para hacer crecer el nivel de vida en otros países: como ocurrió en Corea del Sur, un país que era más pobre que nosotros en 1970. La diferencia es que mientras México expropió empresas, incrementó el gasto público y ahuyentó capital en esa década, ellos abrieron las puertas de forma prácticamente irrestricta (no había PRI o PRD oponiéndose a la apertura comercial bajo la égida del nacionalismo revolucionario, por ejemplo).

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Es decir, Jeff Bezos podrá ser ultrarrico, pero estamos perdiendo de vista que Amazon nos aporta valor, como sus libros electrónicos, sus envíos exprés, los productos que distribuye y vende, o su plataforma de vídeo. Y es posible que enfrente competencia de otro gigante, Alibaba. Ellos son ricos porque nos benefician a todos con sus productos y no porque nos saqueen o nos roben.

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