¿Quiénes son las ‘nenis’ y cómo ser una de ellas?

Abrimos pedido, nenis
Imagen: Especial

Durante la cuarentena, uno de los pequeños negocios más extendidos ha sido la compraventa en redes sociales. Quienes se dedican a la venta de productos en grandes ciudades utilizan una jerga particular en la que destaca la palabra ‘nenis’, que recientemente fue objeto de burla por usuarios de redes sociales.

Hay quienes dicen que se trata de una burla para denigrar a mujeres que venden ropa de segunda mano, maquillaje, bisutería u otros productos para apoyar los gastos en sus casas. Luego de que fuera popular preguntar “¿dónde entregas, neni?” en grupos de compraventa, este término se volvió de uso general en redes.

Por otro lado, hay quienes argumentan que la forma de llamarse se les hizo chusca, y que no se trata de agresiones de género, clasistas o misóginas.

Sin embargo, frente a la pérdida de empleos y una fuerte contracción económica, estas formas de emprendimiento son importantes, sobre todo si consideramos que muchas mujeres que participan en esto son madres, profesionistas, amas de casa, o simplemente otros hombres que buscan ingresos extra (¿entonces podemos hablar de un neni como algo masculino?).

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Cómo ser un(e) neni

Si quieres integrarte a la tendencia, debes pensar en qué productos puedes ofertar. No importa si son cosas que tienes arrumbadas en tu casa y no utilizas: podrían ser el tesoro de otras personas.

También puedes comprar lotes de ropa, restaurarla y venderla en un pequeño bazar en línea. La idea es que compres barato y tengas un margen de ganancia. Igual hay quienes llevan su negocio de ventas por catálogo por estas vías, pero al final la competencia es alta porque hay muchas personas ofreciendo los mismos productos al mismo tiempo, y el diferenciador es la cercanía.

Lo siguiente a tener en cuenta es que debes tomarle fotos nítidas a tus productos, con una descripción clara y precio. Luego, acordar cuál es tu punto de entrega, para agilizar el proceso.

Y como último punto, es recomendable tener un presupuesto para tu negocio. Es decir, cuánto invertiste y cuánto ganaste por cada pieza. A los precios finales les restas tu inversión inicial y esa es tu ganancia. Recuerda que para que tu negocio crezca, es importante reinvertir lo más que puedas de las ganancias en vez de consumirlo todo de golpe.

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