Tres consejos para frenar tu problema de distracción

Aunque la velocidad puede ser necesaria, nunca vale la pena sacrificar el panorama general por ello
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Si estás acostumbrado a hablar por teléfono mientras escribes un correo electrónico, tomas un capuchino y haces una lluvia de ideas para un nuevo producto. Estás acostumbrado a dividir tu atención entre varias tareas. Pero, ¿la multitarea es la mejor opción cuando eres el propietario de una empresa incipiente?

Considera estos tres consejos para frenar tu problema de distracción

Ganas más trabajando menos

Suena raro pero ganas más dinero trabajando menos. Esta es la clave para construir una startup exitosa. Si analizas objetivamente tus resultados y descubres que esos resultados te ayudan a hacer las preguntas que conducirían a un mejor producto. No pasarás tus días trabajando en tareas que impiden manejar las cosas más importantes en tu plato.

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Concéntrate en el panorama general

Como emprendedor, siempre tienes una lista de lavandería. Empieza a marcar las tareas, pero la lista sigue creciendo y no puede detenerse y analizar detenidamente el plan general. Estás constantemente en “modo listo”.

Ahora, considera lo que sucede cuando tiene un grupo de personas trabajando para ti. Puedes hacer preguntas objetivas y tomar decisiones de forma calculada. Las personas que trabajan para ti siguen tu ejemplo. También comienzan a ver los problemas de una manera más estratégica.

“Los seres humanos tienen una restricción estricta de 168 horas por semana y nadie puede escalar más allá de ese tiempo”, dice Severinghaus.

“Los líderes eficaces pueden motivar a otros para lograr resultados que escalen la organización más allá de sus propios límites personales”, asegura.

Muchos emprendedores piensan que necesitan moverse a la velocidad del rayo. Sin embargo, aunque la velocidad puede ser necesaria, nunca vale la pena sacrificar el panorama general por ello.

Subcontratar la experiencia

Muchos líderes de startups se atascan con tareas que no se ajustan a sus habilidades.

Muchos emprendedores tienen miedo de subcontratar el trabajo a otros profesionales. Los emprendedores conocen sus productos mejor que nadie. Si permiten que otra persona acepte la responsabilidad de una tarea importante, se ponen nerviosos, especialmente cuando se trata de dinero. Después de todo, cada peso que sale por la puerta es un peso que puede no regresar.

Por otra parte, si bien la subcontratación puede ser costosa, es dinero bien gastado si muestra su producto a inversores o pares. Concéntrate en las responsabilidades que correspondan a tus fortalezas. A medida que tu empresa crezca, paga a otras personas para que realicen trabajos más allá de su timonera.