‘El seguro de vida de 1 millón de pesos’: Condusef cuenta historia de terror digna de Halloween

¡Esta historia de terror digna de Halloween ocurrió en realidad!
El villano en esta historia de terror es un seguro de vida | Foto: Pexels

Monstruos, fantasmas, brujas y un sinfín de criaturas espantosas llenan las calles de la ciudad durante estas fechas. Algo es seguro: los mexicanos hemos adoptado la tradición de Halloween y hoy ya forma parte de nuestra vida, con ciertos matices. 

Por esta razón, esta vez te contaremos una historia de terror que poco tiene que ver con un asunto fantástico. Le ocurrió a una persona real, justo después del funeral de su padre.

Roberto Conde (quien decidió ocultar su nombre real) despertó en aquella madrugada con una terrible noticia: su padre había fallecido. Tan solo unas horas más tarde, observó cómo el ataúd descendió y fue cubierto con un pesado cúmulo de tierra.

Luego del funeral de su padre, algo extraño ocurrió | Foto: Pexels

Al volver a casa, encontró una carta en el piso de la entrada. Un sobre negro y maltratado. Se apresuró a abrirlo y leyó: “¡Hola, Roberto! Aprovecharé estas líneas para despedirme de nuevo…”

Un escalofrío profundo recorrió toda su piel y quedó paralizado. Eran palabras de su padre. Cuando logró reponerse, siguió leyendo. “Tengo que decirte algo: antes de partir contraté un seguro de vida, tú eres el beneficiario”. El llanto corrió por sus ojos, ningún seguro podría reparar la pérdida que había sufrido.

Fue mucho tiempo después cuando al fin decidió investigar. Se acercó a la institución financiera referida en la carta y solicitó información. “Señor Roberto, debemos informarle que el seguro contratado equivale a un millón de pesos; pero, desafortunadamente, no podemos entregarle los recursos.

¡El seguro de vida era de un millón de pesos! | Foto: Unsplash

“Hemos revisado el expediente de su padre y nos dimos cuenta de algo: padecía una enfermedad previa a la contratación del seguro. Lamentamos su pérdida, hasta luego”.

Por supuesto, Roberto no se cruzó de brazos y acudió a denunciar. Después de un largo periodo, ganó el caso y la empresa aseguradora no tuvo más remedio que entregarle el dinero.

La historia quedó registrada como uno de los casos más complejos en los registros de reclamaciones de la propia Condusef, cuyo dictamen especificó que la anulación del contrato había excedido el límite de tiempo para aplicarse.

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