Regulación al home office: Por estas razones te afecta más que beneficiarte

En vez de estar haciendo cálculos para ver cuánto te vas a ahorrar si tu empresa te paga la luz, mejor ve pensando en los gastos que vas a volver a hacer al regresar a la oficina
Imagen: Pixabay

La semana pasada, se aprobó en las cámaras de Diputados y Senadores la reforma para que las empresas paguen electricidad, internet y telefonía a sus trabajadores en la modalidad de Home Office, además de respetar su derecho a la desconexión. Esto supondrá que al ser publicada la medida en el Diario Oficial de la Federación, el gobierno tendrá 18 meses para publicar una Norma Oficial (NOM). En esta nota te decimos porqué esta legislación puede afectarte más de lo que te beneficia.

¿Qué de positivo tiene la medida?

La medida tiene el gran acierto de brindar expectativas normativas para los trabajadores bajo esta modalidad, como ofreciendo el derecho al tiempo fuera del trabajo, respetar derechos sociales y garantizar la capacitación en caso de que no sepan utilizar las tecnologías. Esto es muy valioso, porque anteriormente no estaba regulado, y los trabajadores pasaban más tiempo en home office que lo que pasaban en la oficina.

Los costos económicos no calculados

Sin embargo, el problema es que no se está midiendo el costo económico en que deben incurrir las empresas para cubrir gastos como la electricidad, los equipos de cómputo o de telefonía.

En la opinión pública (y para nuestros legisladores que buena falta les hace un curso de economía o estar al frente de una empresa) esto tampoco es menor, pues en muchas ocasiones pensamos que las empresas son una fuente de ingresos inagotables, y podemos sacarles todo lo que podamos en nombre de la justicia social.

Lo cierto es que las empresas buscan el lucro, y para conseguirlo, deben satisfacer los deseos y necesidades de las masas, vendiendo productos que quieran comprar. Si hay una contracción económica, por lo que venden menos y tienen menos ingresos (como reportó el Inegi), tampoco es como que tengan un amplio margen como para cubrir estos costos. Pensemos en Alsea, que al inicio de la pandemia dio la oportunidad a que sus trabajadores fueran a casa sin goce de sueldo por las bajas ventas, aunque conservándoles sus puestos de trabajo. Recuérdelo bien, estimado lector: los empresarios no son el Tío Gilito buceando en una bóveda llena de oro.

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¿Todas las empresas pueden costear estos gastos?

No necesariamente todas las empresas están en situaciones precarias, y podría ser que existan las que tienen los recursos para cumplir con estas obligaciones nuevas. El problema más grande lo tendrían los pequeños empresarios que están operando bajo la modalidad de home office. 

Por otro lado, podemos llegar a esquemas de trabajo en casa en los que la ley se acata pero no se cumple. Por ejemplo, que los empleados y patrones lleguen a acuerdos por fuera de la ley para poder seguir ofreciendo estas posibilidades de trabajar en casa. Estos acuerdos no son poco frecuentes: muchos empleadores registran a sus empleados ante el IMSS con un sueldo menor al real para pagar menos impuestos.

La descentralización del trabajo será más cara

Otro punto que no están tomando en cuenta los legisladores es que el home office iba a posibilitar dejar atrás los modelos de vivir en la misma ciudad en la que se trabaja. Por ejemplo, permitiría a alguien que vive en Chetumal trabajar para una empresa que está en Tijuana sin tener que mudarse. Además, permitiría relajar la demanda por la vivienda en los centros industriales, así como en las zonas altamente pobladas.

Esta posibilidad sigue abierta, pero si la legislación es aprobada va a sumar costos de logística para las empresas, pues no es lo mismo pedirle a los empleados que se presenten a la oficina para recoger computadoras o sillas, que tener que enviarlas lejos. Además, las tarifas de electricidad no son las mismas en todo el país, por lo que habría un nuevo desafío para las oficinas de contabilidad y nóminas.

Por último, queda el altísimo costo de oportunidad de contratar a una persona que vive en un estado remoto, enviarle la computadora, un equipo móvil y depositarle para que pague los servicios requeridos por la ley, solo para que esa persona no se presente a trabajar y se niegue a regresar lo que le fue prestado para su actividad de trabajo.

Claramente, esta iniciativa lo que hace es encarecer el home officey en vez de estar haciendo cálculos para ver cuánto te vas a ahorrar en esta modalidad, mejor ve pensando en los gastos que vas a volver a hacer al regresar a la oficina, pues muy posiblemente los empleadores van a buscar regresar en cuanto puedan al trabajo presencial, en el que pagan una sola cuenta de electricidad.

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