¿Por qué tener una economía petrolizada le afecta a México?

De "la economía se maneja en los Pinos" a "defenderé el peso como si fuera un perro" hay un paso, te contamos
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El petróleo ha sido la articulación del discurso de la revolución mexicana, sobre todo luego de la expropiación de 1938. Este recurso ha aportado una parte importante de recursos a las finanzas públicas, y eso ha sido visto como algo positivo. Sin embargo, este factor puede ser una maldición más que una ayuda. Te contamos el porqué.

Los precios del petróleo no se fijan en México

Los precios internacionales del petróleo no se fijan ni pueden fijarse por el gobierno mexicano. Como el nombre indica, dependen de factores como la demanda y la producción petrolera, como te darás cuenta observando las actuales fluctuaciones.

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Asimismo, hay factores como las guerras y conflictos en medio oriente (mayores productores mundiales), las decisiones de aumentar o disminuir la producción en cárteles económicos como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), o la innovación que abarata la extracción del crudo (como el fracking).

En este sentido, precios altos del petróleo le permiten a México obtener más dinero que entra a las arcas públicas. Al amparo de estas alzas tuvimos periodos como el llamado desarrollo estabilizador, los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, y luego, los periodos de Vicente Fox y Felipe Calderón. Por cierto, a tu bolsillo le conviene petróleo barato para que la gasolina sea barata.

¿Cómo fue que México se convirtió en potencia petrolera?

En México se estabilizó el nacionalismo revolucionario, que fue la ideología oficial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), estabilizando la nada novedosa y perjuiciosa idea de que todo lo que consumimos debe producirse en México y que no debemos depender del extranjero.

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México, como el mundo occidental, logró crecer a razón de 3% en PIB per cápita por año de 1946 a 1971. Para ese entonces, nuestro país aún importaba la mayoría de combustibles que necesitaba.

En 1973 y con el embargo petrolero establecido por la OPEP tras la guerra del Yom Kippur, subió el precio del petróleo de 3 a 12 dólares, por lo que se vio viable explorar petróleo para impulsar el desarrollo de México, que venía agotándose al haberse recuperado el mundo de los estragos de la segunda guerra mundial.

En 1979, se descubrió el pozo de Cantarell, un pozo que logró aportar hasta un millón de barriles diarios, y que ayudó a convertir a México en la potencia petrolera que fue hasta 2004, año desde el que viene en caída libre la producción del pozo.

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Precios altos del petróleo y México con una de las reservas más grandes de petróleo podrían ser la mejor combinación para el crecimiento. Sin embargo, no fue así.

¿Qué pasó entre 1973 y 1982 en México?

El mundo pasaba por una espiral inflacionaria al terminar los acuerdos de Bretton Woods y terminar la convertibilidad del dólar en oro. Con esto, hubo una mayor cantidad de dólares en circulación que terminaron en países petroleros, y que permitieron disponer de más recursos.

Los gobiernos mexicanos de Echeverría y López Portillo elevaron la deuda en términos del PIB, tal que de ser un 3% en 1964, en 1976 ya era del 30%. Sin embargo, ese año el presidente López Portillo dijo que México sólo administraría la abundancia en adelante.

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Este lapso destaca porque México tenía una economía cerrada, dependiente de la deuda externa (con organismos como el Fondo Monetario Internacional)  y por tanto, del petróleo. Además, el gobierno expropió miles de empresas en las que empleó jóvenes como directivos con sueldos exorbitantes, expropió hectáreas en el campo para repartir tierras a personas que ya no eran campesinos y emprendió ambiciosos programas de gasto público y redistribución.

El público efectivamente pensaba que una economía planificada y dependiente del gobierno iba a ser un éxito, y el gobierno así estuvo diciéndolo. Sin embargo, en 1980 subieron las tasas de interés en Estados Unidos, con lo que se encareció la deuda de México, y las exportaciones petroleras ya no podían costear el gasto y la deuda.

Finalmente, en 1982 estalló una crisis de la deuda, en la que otros países latinoamericanos, además de México declararon su dificultad para pagar las deudas adquiridas en la década anterior. Además, cayeron los precios del petróleo, razón por la cual México enfrentó una de las crisis económicas más severas en su historia reciente.

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¿Qué podemos aprender?

A nivel económico, es importante diversificar. No es posible depender de una sola fuente de ingresos y hasta asumir que es eterna. Vale para la economía y para las finanzas personales.

Luego, que no tiene sentido gastar más de lo que se gana, razón por las que las reformas venideras obligaron al gobierno a mantener su presupuesto disciplinado. Esto también vale para tus finanzas.

Por último, que no debemos apuntar al pasado queriendo recuperar esta supuesta gloria, porque depender del petróleo no es positivo si se gasta como en los 70. Apostemos por la apertura al comercio y la inversión en vez de una compañía estatal que reporta pérdidas millonarias.

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