¿Por qué el gobierno de AMLO no deja que baje de precio la gasolina?

La gasolina podría bajar de precio, pero este elemento no lo permite
La PROFECO ha puesto un número para denunciar gasolineras | Imagen: Twitter @GasolineraPemex

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se han puesto trabas y dificultades a la infraestructura para transportar y almacenar gasolina, elemento que impide que los precios bajen.

Esta infraestructura permitiría eliminar el costo del transporte, como ocurre en países como Chile, Brasil, Argentina o España. Precisamente, uno de los objetivos de la Reforma Energética del gobierno de Enrique Peña Nieto era crear esta infraestructura con la ayuda del capital privado (es decir, que no fuera dinero de todos los mexicanos, sino gente arriesgando su propio dinero para ofrecer mejores servicios, a cambio de una recompensa, claro está).

No obstante, el gobierno actual ha estado poniendo trabas a través de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Secretaría de Energía (Sener) para evitar que los capitales privados construyan terminales y ductos.

Imagen: Gobierno Federal

¿Por qué es importante la infraestructura?

Precisamente, la infraestructura permitiría a los vendedores poder tener contratos a largo plazo, que permitan tener expectativas para almacenar gasolina por más tiempo. Esto permite comprar gasolina y almacenarla, lo que protege de las fluctuaciones de precio a vendedores y consumidores, pues se deja de comprar muy seguido y las compras son a mediano o largo plazo.

De este modo, la infraestructura supone quitarle de encima al consumidor un costo de almacenamiento y transporte que está pagando en el precio final de su gasolina.

Por si fuera poco, a la gasolina se le siguen cobrando IEPS, IVA e ISR, que nuestro presidente en su eterna campaña (2012-2018) dijo que era muy fácil eliminar, y que si ellos gobernaran, la gasolina costaría diez pesos por litro. Como puede corroborarse, esto no ha ocurrido.

Imagen: Pixabay

Oferta y demanda, no hay que olvidarlo

Recuerde usted, querido lector, que más competencia supone que los precios puedan fluctuar (que los mercados nos ayuden a que las cosas cuesten lo que tengan que costar: si el petróleo está caro o hay problemas de oferta, los precios deben subir, pero si los precios están bajos y hay gasolina abundante, la gasolina también debe bajar). Bajar los precios de la gasolina es solo una propuesta política (muy poderosa): la idea económica es que las cosas cuesten lo que deban costar.

Cosa contraria ocurre con los monopolios, como el que el presidente quiere restaurar. Tal como el PRI inoculó esa idea absurda en el imaginario colectivo, hoy Morena repite las consignas de soberanía energética de José López Portillo. 

Así, los daños del gobierno empresario los sufrimos todos los que tenemos que comprar productos más caros, quienes tenemos que pagar por las pérdidas de sus obras y proyectos, además de cerrarle las puertas a un sector privado que podría quitarle la presión al contribuyente y a las cuentas públicas sobre un sector que funciona mejor en un mercado abierto.

 

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