¿Por qué aumentar el salario mínimo afecta a quienes menos tienen?

Te explicamos porqué aumentar el salario mínimo no genera inflación y porqué no es una varita mágica para aumentar los salarios sin que crezca la economía
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La semana pasada, el gobierno anunció que para el 2021 habrá un aumento del 15% al salario mínimo. Esto supone el tercer aumento consecutivo por encima de la inflación. En esta nota te explicamos porqué, desde la teoría económica, aumentar el salario mínimo por encima de la inflación y la productividad en vez de ayudar, afecta a los que menos tienen.

¿Cómo funciona el salario mínimo?

Constitucionalmente, el salario mínimo es lo que menos puede pagarse a un empleado por trabajar en el sector formal, y este debe ser suficiente como para cubrir gastos de vivienda, entretenimiento, educación, alimentación y en general, el sustento familiar.

Económicamente, esto funciona como un control de precios. Es decir, el salario mínimo funge como una prohibición para que todo aquél cuya productividad o aportación al proceso productivo sea menor a lo que estipula la ley, no sea empleado en el mercado formal (en menos palabras, que quede desempleado).

En este sentido, el salario mínimo no le afecta a quienes ganan más, pues ellos seguirán percibiendo su mismo sueldo a no ser que la empresa por sí misma decida aumentar el salario. Esta medida solo le afecta a quienes perciben el salario mínimo y a quienes están fuera del mercado formal y en búsqueda de trabajo.

Para que quede más claro: imagina que tienes el poder legal de ponerle el salario mínimo que tú quieras a tu vecino el que te cae mal. Si quieres afectarlo, tal vez querrías ponerle un salario mínimo de cero. Pero, con el salario mínimo de cero no lo vas a afectar porque ganaría lo mismo. Si quieres afectarlo, puedes ponerle un salario mínimo de 1500 pesos o más al día (para que al mes tenga un sueldito de 40 mil pesos). Este salario lo gana tan poca gente en México, que si tu vecino no tiene esos ingresos al mes, va a quedar irremediablemente desempleado.

Hace casi cuatro años, Donald Trump fue celebrado porque quería que en la negociación del entonces TLCAN se igualaran los salarios mínimos en México con los de Estados Unidos. Lo que Trump quería, en vez de mejorar los niveles de vida en México, era que crear trabajo en México fuera tan caro como en Estados Unidos, que las empresas prefirieran irse de regreso a volver a industrializar su país, como fue el contenido económico de la campaña Make America Great Again.

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¿El salario mínimo genera inflación?

Una de las objeciones más frecuentes contra el alza del salario mínimo es que este generaría inflación. Esto hoy en día no es verdad, porque la inflación es política monetaria (que maneja el Banco de México), y el salario mínimo es un control de precios.

Este argumento no carece de evidencia empírica, pues quien hubiera vivido y trabajado durante los sexenios de Luis Echeverría a Miguel de la Madrid sufrieron aumentos al salario mínimo por encima de la inflación, que además estaba fuera de control.

La inflación en estos años se debía a que el presidente tenía el poder de ordenarle al Banco de México (Banxico) que aumentara la emisión de dinero para pagar el gasto público. Luego, los precios se disparaban porque no había estabilidad monetaria. Después de la entrada de Ernesto Zedillo a la presidencia y con la crisis de 1994, se dispuso que el Banxico fuera autónomo y darle la tarea de mantener la inflación en 4% anual. Esto implica que aunque el presidente quiera, no pueda ordenar que se imprima dinero para pagar el gasto público.

Por ejemplo, en 1987 se registra la inflación más alta de la historia reciente de México, que fue del 159%, año en que se aplicó un aumento al salario mínimo de 160%. Esto suponía que el precio de las cosas aumentara de 1986 a 1987 1.6 veces su valor, en vez de aumentar 0.04 veces, que es como fluctúan hoy los precios.

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Salario mínimo y empleo: Los datos

Una de las cosas que tienen los aumentos al salario mínimo es que vemos una escena de la película en vez de la película completa. Así, todo es risa y diversión hasta que recordamos que estamos en medio de una crisis económica que ha supuesto la pérdida y afectación de las empresas, que son las que generan empleos.

En 2018, el gobierno de AMLO aprovechó para aumentar el salario mínimo por encima de la inflación (aprovechando los cambios legislativos que hizo el gobierno de Peña Nieto para que esto fuera legalmente posible) en un 16% (salario vigente en 2019), y de 2019 a 2020, hubo un aumento del 20%. Este año y con motivo de la crisis económica se decidió aumentarlo ‘solo’ un 15%.

Esta crisis económica ha supuesto que 92.3% de las empresas de todos los ramos diga haber sido afectada por la crisis económica, además de que el IMSS reporta que de enero a noviembre de 2020, restando empleos generados a empleos perdidos, vamos en 369 mil 890 empleos que siguen faltando de recuperarse. Asimismo, el Inegi reporta que se han perdido un millón de pequeñas empresas este año, y un saldo neto (restando a estas las nuevas que se abrieron), de 391 empresas perdidas.

Esto viene a colación porque habiendo menos empresas, menos ventas y con el rebrote de Covid-19 a nuestras puertas, no podemos ser optimistas por lo menos en este periodo con respecto al salario mínimo.

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¿Por qué aumentar el salario mínimo afecta a los que menos tienen?

En diciembre, las empresas aprovechan para hacer proyecciones y estimaciones de su presupuesto para el próximo año. Incluso esperan el anuncio sobre el aumento al salario mínimo para poder calcular esto para el próximo año. Si las proyecciones de ventas y movimientos no son favorables, hacen despidos. Así, si son obligadas a aumentar el salario mínimo por encima de productividad o ventas, están obligadas a hacer recortes de personal.

Es decir, este 15% puede significar nada para quien lo reciba, porque quienes conserven su empleo con salario mínimo sí recibirán el aumento, pero para la empresa, por cada 20 trabajadores, estarían cubriendo 3 salarios mínimos extras y sin contratar personal nuevo. Bajo este escenario, las empresas pueden decidir despedir a sus empleados para que sea rentable el aumento, trasladar el costo de este aumento a sus consumidores (lo cual no es inflación por sí mismo) o preferir la automatización para que máquinas hagan este trabajo.

También pueden escoger dejar el país para evitar el pago de este aumento, dejando familias sin ingresos (como ocurrió con quince maquiladoras en Tamaulipas en 2019 y luego del aumento al salario mínimo y de las huelgas de aquél año). En el caso de las empresas nacionales, pueden declararse en quiebra si no son capaces de sostener el alza de los salarios mínimos. Y tal vez haya una minoría de empresas a las que sí les fue bien y sí crecieron, que sí puedan pagar aumentos sin perder empleos.

Que aumente el desempleo es algo usual en diciembre, y esto lo confirman los datos del IMSS. No podemos saber cuántos de estos despidos son personas que vuelven a ser recontratadas en enero para no generar antigüedad, pero es un hecho que si no mejora la situación económica, quienes sean expulsados del mercado laboral en diciembre la van a pasar mal para encontrar empleo formal en enero, cuando las empresas tengan que poner requisitos más estrictos al contratar personal nuevo que cobre el salario mínimo.

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¿Cómo reaccionan los mercados laborales ante los aumentos al salario mínimo?

Ya vimos que en los mercados laborales, quienes ganan el salario mínimo son quienes son afectados por las medidas de subirlo. El problema es que esto no necesariamente supone el colapso de la economía o su fin, sino que hay otras estructuras sociales que hemos internalizado.

En este sentido, quienes quedan desempleados suelen sumarse a las filas de la informalidad, que es el sector que está considerado así por el gobierno dado que no paga impuestos (como el ISR, el IVA y el impuesto que pagan las empresas por tener nómina). Tan solo la economía informal en 2019 representó 23% del PIB, que supone que un cuarto de la economía no paga impuestos.

La informalidad está tanto en quienes aceptan ser contratados con prestaciones menores a las de ley (y sin reportar al gobierno), como en quienes trabajan en el ambulantaje, ventas por catálogos y cualquier actividad que no esté regulada por la ley federal del trabajo.

Por ejemplo, la semana pasada, el Inegi reportó que en 2019 la economía informal creció 1.8%, mientras que el sector formal se contrajo 0.5%, siendo el primer año desde 2012 en que crece este sector, y el primero desde 2009 (año de crisis internacional) en que decrece. No es el alza al salario mínimo lo único que explica este desempeño, pero contribuye a otros factores. como el decrecimiento de la economía de ese año (-0.9% anual) y en ausencia de coronavirus.

Los datos de informalidad en 2021 los tendremos hasta diciembre de 2022, año en que seguramente habrá un nuevo aumento del salario mínimo y apenas nos estemos enterando de las consecuencias del aumento que se anunció este año.

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¿Cómo hacer para que aumenten los salarios?

Para que aumenten los salarios es necesario que crezca la economía. Y para esto es necesario tener más inversión y creación de empresas por un lado, y por el otro, que haya una mano de obra especializada.

Es decir, debe haber más empresas y no menos, que compitan por la mano de obra. En condiciones de competencia, los empresarios buscan pagar más a sus empleados, porque si no lo hacen, su competencia le ofrecerá mejoras salariales a sus empleados y se los va a llevar. Para esto, el gobierno debe dar confianza: crear los empleos es difícil, pero perderlos es sencillo para esta administración.

Sin embargo, estando con menos empresas y el mismo o mayor número de trabajadores, son los trabajadores quienes compiten por el empleo, y las empresas pueden pagar menos, porque si ese trabajador no toma el empleo, o quiere irse, habrá seguramente muchos otros esperando tomar estos trabajos.

Por otro lado, los trabajadores debemos tener habilidades que nos diferencien del resto: al trabajar ponemos nuestros conocimientos y habilidades al servicio del mercado, que no es otro que nuestro prójimo.

En el mercado quienes deciden quienes ganan y quienes pierden son los consumidores comprando y absteniéndose de comprar un producto, así que lo indispensable es pensar en cómo servir a más personas en el mercado.

En este sentido, lo que urge es la creación, captación y crecimiento de empresas en vez de celebrar que se fugan los capitales, que menos extranjeros invierten en México, o que menos mexicanos abren o invierten en México. Al final, quienes sufren más con este mercado son los que menos tienen. La idea es que las empresas sean quienes peleen por la mano de obra, y no la mano de obra por entrar a una empresa.

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