Por esta razón, los controles de precios no solucionan la inflación

¿Piensas que basta con que el gobierno congele los precios para evitar que la vida se encarezca? Te explicamos porqué una medida así te afecta
fuente: Pixabay

Los precios siguen subiendo para todo el mundo: 2021 cerró con una inflación de 7.36% anual. Y ante esta situación, los gobiernos pueden comenzar a dirigir un discurso fascistoide contra empresarios y comerciantes, para luego imponer medidas de controles y congelamiento de precios. Aunque muchas personas claman a gritos por una política de esta naturaleza, nuestro deber es explicarte porqué estas políticas te afectarían. Ojo: afortunadamente, en el México actual no han sido aún propuestas.

Ya en otras ocasiones te hemos contado que la inflación ocurre como resultado del aumento de la oferta de crédito y dinero disponibles en una economía, y que fueron medidas implementadas para estimular la oferta en tiempos de Covid-19. También te explicamos ya porqué los empresarios no son culpables del alza en los precios. Ahora lo que hay que explorar es las consecuencias de los controles de precios.

La inflación aparece luego del aumento en la oferta monetaria y crediticia || Fuente: Oink Oink

¿Qué es un control de precios?

Un control de precios es una disposición legal que obliga a los vendedores a fijar una tasa máxima o mínima a cambio del precio de una mercancía. Por ejemplo, pueden imponerse precios máximos si las autoridades quieren que ya no suba el precio de los alimentos; pero también precios mínimos si quieren que se pague más, como en el caso de los salarios mínimos.

Los precios son información que se produce en el mercado y que indican la escasez o abundancia de los bienes: todos tasados en cantidades de dinero. Si los precios suben, se nos puede indicar que un bien es más costoso de producir, más escaso, o que nuestro dinero perdió poder de compra y ahora compra menos cosas. Los precios altos son información para comerciantes y empresarios de que algo es rentable, por lo que si leen las señales, aumentarán la oferta. Con mayor oferta, caerán los precios.

Si desde el gobierno se imponen controles de precios sin que haya aumentado la producción de un bien, los precios serán menores a los costos de producción, y las personas aumentarían su consumo. Con ello, los productores tendrían pérdidas, expulsando a los productores cuyos costos sean mayores de los mercados, u orillándolos a producir otros productos no afectados por los precios máximos.

Poner controles de precios limita la oferta disponible || Fuente: Pixabay

Por ejemplo, si se impone un control de precio de 10 pesos por litro de leche cuando el precio actual ronda entre 22 y 25 pesos, los participantes del proceso productivo podrían experimentar pérdidas equivalentes a 12 a 15 pesos por litro. Si lo piensas por volumen (miles de millones de litros), las pérdidas serían gigantes. Así, los productores pueden disminuir la oferta de leche, o dejar de producirla, por lo que sería más escasa. Otra cosa que podrían hacer sería aumentar la producción de “alimentos lácteos”, de menor calidad nutricional, que a la postre podrían ser vendidos en precios más altos al estar exentos del control de precios.

¿Te parece descabellado? Esta política ha sido intentada una y otra vez en distintas partes y contextos, con los mismos resultados. El resultado más palpable actualmente es el de Venezuela, donde es famosa su hiperinflación, pero también los anaqueles vacíos. Estos anaqueles sin mercancías son resultado de la aplicación de políticas de controles de precios, o de “precios justos”. Otro ejemplo es el México de antes de 1988, antes de la época ‘neoliberal’, y al que nuestro gobierno actual anhela de forma vehemente.

Venezuela, el ejemplo emblemático actual de la lógica de los controles de precios || Fuente: especial

¿Quieres saber qué otro resultado trae esta política? La aparición de mercados negros en los que los bienes regulados comienzan a venderse a un mayor precio. Es decir, la imposición de controles de precios crea a cárteles de distribución de leche, alimentos, o cualquier producto regulado. Ojo, estos especuladores prestan un servicio invaluable: aseguran conseguir un bien que por decreto y capricho gubernamental se volvió escaso.

Podrías pensar que estas políticas no siempre funcionan así, porque recientemente en México se aplicaron precios máximos al gas. La diferencia está en que el gas es un mercado monopólico en el que solo Pemex puede importar, por lo que las pérdidas las absorbe la empresa, lo que significa que lo hace el Estado (lo pagamos los ciudadanos). En un mercado de competencia, las empresas no pueden absorber pérdidas ad infinitum ni menos a costa del bolsillo del contribuyente, por lo que sus costos son importantes.

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