Pemex pierde 13% del mercado de la gasolina en México

A fines de agosto de 2020, las empresas privadas proporcionaron alrededor del 17.5% del total de gasolina del país y el 27% del diésel
Imagen: Twitter @GasolineraPemex

En los últimos 21 meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha perdido alrededor del 13% del mercado de gasolina en México frente a empresas privadas.

Esto de acuerdo con Amy Stillman, colaboradora de Bloomberg en el medio El Financiero, y en comparación con el 4.5% de los 35 meses anteriores, desde que México abrió y liberó el mercado de combustibles.

Entretanto, el gobierno de AMLO pretende revertir las reformas energéticas que han permitido a los competidores quitarle participación a Pemex.

Desde la nacionalización de la industria en 1938, México permitió a empresas distintas de Pemex importar, distribuir y vender combustible por primera vez en 2016. Año en que las principales empresas energéticas del mundo han invertido significativamente en México, mientras que las grandes empresas petroleras como Royal Dutch Shell, BP, Chevron y Exxon Mobil han abierto miles de estaciones de servicio. Además han establecido una infraestructura de almacenamiento, transporte y logística de combustible para traer más petróleo al país.

Imagen: Gobierno Federal

Según los datos de producción e importación de combustible de la Secretaría de Energía, a fines de agosto de 2020, las empresas privadas proporcionaron alrededor del 17.5% del total de gasolina del país y el 27% del diésel.

Aunque Pemex aumentó sus importaciones de diesel en agosto, en junio y julio las empresas privadas importaron más diesel que las petroleras estatales por primera vez.

Aunque AMLO se ha comprometido a ‘fortalecer’ Pemex en comparación del gobierno anterior, estas cifras no son halagadoras para sus propósitos. Para el consumidor son excelentes noticias, porque tiene a su elección otras marcas y ofertas en el mercado de gasolina.

La semana pasada, AMLO instruyó a los reguladores energéticos a puertas cerradas a detener permisos a privados en el rubro de generación de energías limpias e infraestructura energética. Además, el presidente cambiaría la constitución si con la ley actual no puede revertir la caída en la producción de Pemex.