Los optimistas son mejores para encontrar nuevos trabajos, revela estudio

La infelicidad en realidad cumple una función crucial, ya que indica la necesidad de un cambio
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La infelicidad en realidad cumple una función crucial, ya que indica la necesidad de un cambio, nos impulsa a cambiar de empresa o campo, o incluso simplemente nos motiva a actualizar en secreto nuestro currículum en casa, por si acaso.

La misma infelicidad que puede impulsarnos a buscar algo que se ajuste mejor a menudo no nos sirve bien cuando nos involucramos en esa búsqueda, de acuerdo con Michelle Gielan en un estudio retomado en Harvard Business Review Home.

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El pensamiento optimista nos empodera durante tiempos de incertidumbre, lo que nos impulsa a tomar medidas positivas. La razón de esto es que los optimistas generalmente esperan que sucedan cosas buenas frente a los desafíos y, lo más importante, creen que su comportamiento es importante para generar un cambio positivo.

Los pesimistas se acostumbrarán a esos comportamientos, pero a menudo les lleva más tiempo y se hace con menos entusiasmo, lo que en casi todos los casos afecta los resultados finales.

Optimismo durante una entrevista de trabajo

El optimismo también es útil durante el proceso de entrevista, haciendo que los candidatos parezcan más agradables y capaces.

Cuando un gerente de recursos humanos pregunta sobre un desafío reciente y cómo lo resolvió, la forma en que enmarca su respuesta es reveladora para el desempeño futuro.

Los optimistas se centran más en los aspectos energizantes del trabajo y las áreas en las que tienen control. Si un entrevistado da una respuesta empoderada con un enfoque en las soluciones en lugar de simplemente discutir el problema, esa persona merece una segunda entrevista.

Cuando conseguimos un nuevo trabajo, el optimismo también paga dividendos. Los optimistas laborales tienen cinco veces menos probabilidades de agotarse que los pesimistas y tres veces más probabilidades de estar muy comprometidos con sus trabajos.

El aspecto más esperanzador que surge de la investigación sobre el optimismo es que nuestra mentalidad es maleable; al igual que un músculo en el gimnasio, podemos trabajar en él para fortalecerlo. Nuestra forma de pensar no es simplemente el resultado de los genes y la crianza. Al reenfocar la atención en las partes positivas y significativas de la vida y en nuestras fortalezas personales, podemos reentrenar científicamente al cerebro para que adopte esa forma de pensar por defecto.

Hábitos para ser positivo

Para generar optimismo está pensar en tres cosas nuevas y específicas por las que estás agradecido cada día; enviar por correo electrónico una nota positiva de dos minutos a alguien nuevo cada mañana para elogiarlo o agradecerle; y dedicar unos minutos cada día a escribir sobre el momento más significativo de las últimas 24 horas. En lugar de centrarse en molestias, quejas y molestias, estas simples acciones desvían nuestro cerebro para infundir significado y gratitud a nuestras vidas.