Lo que México perdió al cancelar el aeropuerto de Texcoco

Valeria Moy, directora del IMCO, nos explica porqué esta decisión sigue impactándonos a la fecha
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Valeria Moy, directora del IMCO, nos habla en su columna de opinión, sobre las posibles secuelas económicas tras la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Así, ella argumenta que no se trata del aeropuerto por sí mismo, no de la cancelación de una importante obra de infraestructura, ni de la reacción de los mercados, ni  la depreciación de la moneda, ni la volatilidad o la reacción de las calificadoras. Se trata de esos factores, pero también de otros más. La economista señala:

La forma en la que se materializó un capricho del presidente electo justificando la cancelación bajo el disfraz de una consulta hecha a modo nos deja ver (…), lo que podemos esperar. Pero en esta discusión aeroportuaria —que en realidad va más allá del aeropuerto— la consulta fue solo el inicio. (…) Se mintió con los datos y con el supuesto respaldo del gobierno francés. Se despreció la reacción de quienes no están de acuerdo y se polarizó aún más llamándolos corruptos. Se vendió la ilusión de un lago y se engañó abiertamente con el inexistente proyecto de Santa Lucía.

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De este modo, aduce que aunque por una parte López Obrador denuncia que se le dejó un país en bancarrota y lleno de corrupción, su mensaje es inconsistente, pues la cancelación supone desperdiciar millones de pesos en indeminizaciones. Por otra parte, explica que trasladar los contratos vigentes al nuevo proyecto no es muestra de transparencia o combate a la corrupción, y mucho menos de legalidad.

Así, un aeropuerto para más de 100 millones de pasajeros al año, no puede ubicar al país como economía desarrollada, aunque el no tenerlo estanca la capacidad productiva del país, limita la conectividad y frena el desarrollo, nos dice.

Esto en el contexto en que esta cancelación está costando al crecimiento económico del país, sobre todo porque para crecer es necesario incrementar la capacidad productiva de México, creando infraestructura. Sin embargo, esta infraestructura debe ser detonante de actividad económica, y no para inflar las cuentas del Producto Interno Bruto. No construir por construir, sino evaluar y decidir los mejores proyectos para destinar recursos.

Entretanto, este fue el sexto trimestre consecutivo en que México reporta estar en contracción económica.