¿La redistribución de la riqueza realmente ayuda a los pobres?

Buenas intenciones no garantizan buenos resultados: te contamos porqué estas medidas no solucionan el problema
Fuente: Unsplash

Una de las preocupaciones que surgen con el mundo moderno es la reducción de la pobreza. Es una idea moderna porque antes de la sociedad industrial, la pobreza era el estado en el que una persona nacía y moría, sin importar si estaba en Europa o América. Así, aunque este es un fin loable, los medios son cuestionables: ¿la redistribución de la riqueza realmente ayuda a los pobres? 

En general, hay personas que están impedidas temporalmente o permanentemente para proveer su propio sustento, como los niños, las personas de edad avanzada, o quienes padecen una grave enfermedad. También cabe la posibilidad de pensar en aquellas familias cuyos esfuerzos no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

MUchas personas no logran cubrir sus necesidades básicas || Fuente: Especial

Ante estas situaciones, la redistribución de ingresos, voluntaria (en donaciones), o coactiva (a través de la confiscación mediante impuestos) no es la solución para la pobreza. De cierta manera enmascara la enfermedad y mitiga el dolor, pero no supone ninguna cura.

Históricamente, los intentos de los gobiernos por “ayudar a los pobres”, han tenido el efecto opuesto en el largo plazo, pues agravan el problema de la pobreza. Es decir, se concentran únicamente en los efectos de corto plazo, pero no observan las consecuencias que estas políticas traigan después.

Por ejemplo, no hay incentivos para dejar de recibir estos subsidios, pues si fueran exitosos, habría cada año menos personas recibiéndolos en vez de sumarse a sus filas. En este sentido, los programas de redistribución de ingresos como se aplican en América Latina son un útil método de la política para mantener una amplia base de votantes, donde al partido de turno le interesa mantener una gran clientela recibiendo subsidios a cambio de sus votos. Es decir, los políticos son los principales beneficiarios de que aumente la pobreza, pues crecen sus redes clientelares.

¿Repartir dinero ayuda a reducir la pobreza? || Fuente: Oink Oink

Otros casos, como los de países ricos pagando para subsidiar a países pobres también terminan perpetuando la miseria de los países que reciben estos ingresos, pues si se distribuyen alimentos gratuitos, pronto los productos locales, que sí tienen un precio, no son capaces de competir en el mercado contra las donaciones. En este sentido, las donaciones terminan destruyendo a los productores locales y volviendo a los países en dependientes de la caridad de otras naciones.

Otra idea que tienen estos reformadores es que la riqueza es la causa de la pobreza de otros. Ciertamente, que Mark Zuckerberg, Jeff Bezos o Bernard Arnault sean multimillonarios no hace que millones de personas en el mundo padezcan penurias económicas. Al contrario, sus proyectos económicos ayudan a tener una mayor oferta de bienes y servicios, y nosotros los consumidores los premiamos comprando o absteniéndonos de comprar sus productos.

Las personas comunes son más ricas también teniendo productos en Amazon disponibles, o medios de comunicación como Facebook y WhatsApp. En este sentido, estas empresas se valúan más caras porque son exitosas cumpliendo estos deseos y necesidades de usuarios. Obligando a sus dueños a venderlas y a repartir el efectivo no ayudaría de mucho, porque las empresas dejarían de existir, privando al mundo de sus servicios, y dando un paliativo que duraría poco tiempo.

Que haya ricos no es la causa de que haya pobres: La pobreza es el estado en el que la humanidad vivió por miles de años || Fuente: Wikicommons

De hecho, el dinero en activos no lo pueden gastar tampoco los dueños de las empresas: es solo el valor que sus empresas tendrían si decidieran venderlas en este momento. Ese valor sirve a la sociedad porque ayuda a producir más bienes y servicios.

En este sentido, no debemos perder de vista que aunque quienes propongan la redistribución del ingreso como un alivio contra la pobreza tengan las mejores intenciones, en la práctica sus ideas terminan destruyendo la idea de dignidad que implica trabajar y obtener ingresos, además de que convierten a personas y países en dependientes de la ayuda de otros.

¿Qué es lo que sí es efectivo para reducir la pobreza? La producción de riqueza, que no es un pastel fijo que hay que llegar, confiscar y redistribuir, sino que hay que producir. Para ello, son necesarios marcos institucionales que protejan derechos de propiedad, que abran las fronteras comerciales, y que sean amigables con la creación de nuevas empresas. Estas son las que generan empleos, los verdaderos alivios de la pobreza.

La privatización y la apertura comercial convirtieron a países asiáticos en potencias económicas || Fuente: Unsplash

Políticas de apertura comercial y privatización fueron aplicadas en países como Corea del Sur o Singapur, que en los años 70 fueron mucho más pobres que México. Hoy, sus ingresos mínimos por trabajador son 14 veces más grandes que los que perciben los trabajadores mexicanos. Esto no lo lograron regalando dinero ni subiendo el salario mínimo por decreto, lo hicieron abriendo las puertas a los capitales privados, que aumentaron la productividad de los trabajadores como nunca en la historia.

Es decir, capitalismo, ahorro y trabajo duro es lo que se necesita, en lugar de parches que perpetúen las condiciones de pobreza. Sigue Oink Oink para más novedades.

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