Control de precios al gas: ¿ayudará a resolver el problema?

Los controles de precios generan más problemas que los que originalmente querían resolver, como convertir algo cotidiano en un lujo, te contamos
Fuente: Pixabay

Recientemente, el presidente López Obrador anunció que impondría precios máximos al gas a través de la Sener y la CRE. Esta medida despertó simpatías entre la población y rechazo entre los distribuidores de gas, que organizaron un paro de labores. Te contamos porqué los controles de precios al gas no resuelven el problema.

¿Cómo es el comercio de gas en México?

Lo primero que hay que saber es que el precio del gas se fija en los mercados internacionales, y que aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) produce gas, sólo abastece 16% de la demanda nacional. El otro 84% del consumo doméstico de gas debe ser importado forzosamente. Como referencia, el precio del gas ha subido en mercados internacionales a razón de 118% anual (precios del gas propano Mont Belvieu, julio 2020 contra julio 2021).

Los precios del gas que llega a los hogares mexicanos crecieron en 47% de enero a junio. Estos aumentos son absorbidos por los importados y los distribuidores, luego por los comercializadores, y por último, por los consumidores.

Variación del precio del gas Mont Belvieu agosto 2020-agosto 2021 (precio en dólares) || Fuente: Trading Economics

Sin embargo, hay seis grupos que concentran la mitad de ventas de gas LP en México, aunque hay más de 300 distribuidores grandes, medianos y pequeños con más de 1200 plantas de distribución con permiso. Aunque muy posiblemente se trate de un oligopolio, para saberlo la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) lleva a cabo una investigación actualmente. Estos distribuidores dependen exclusivamente de Pemex, el único organismo facultado legalmente para importar gas (por lo que este sí es de facto un monopolio).

Los usuarios además reportan prácticas deshonestas entre los repartidores, como la entrega de tanques a medio llenar, manipulación de precios, etcétera. Mientras que esto es más difícil de ilustrar con datos, lo cierto es que sí alimenta el encono de los usuarios que culpan a los vendedores del alza en los precios sin entender el proceso de mercado en su totalidad.

Seis grupos controlan la distribución de gas, mientras que sólo Pemex puede importarlo || Fuente: Especial

 ¿Qué pasa si imponen un control de precios?

La Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía fueron facultadas para fijar normativas para controlar los precios.

Legalmente, tendrían que esperar a que la Cofece dictamine que sí se trata de un oligopolio en el que las empresas distribuidoras se ponen de acuerdo para controlar el precio del gas, y ahí la CRE podría intervenir conforme a derecho (sobre todo por el argumento fascistoide que exhorta a que ahora sí se cumpla la ley, como no hicieron con la farsa de la encuesta del domingo y la imputación de los supuestos culpables). Sin embargo, el gobierno se saltó la ley y decidió imponer arbitrariamente controles de precios. Bajo un mercado como el mexicano, los controles de precios al gas pueden ser absorbidos por distintas personas:

  • Si los absorbe Pemex, la empresa absorbería las pérdidas (al final del día ya opera en números rojos), y estas vuelven a usted en forma de deuda e impuestos del futuro. Las empresas estatales pueden darse el lujo de operar en rojos, porque el que paga es el público.

Los controles de precios generan más problemas de los que pretenden resolver || Fuente: Pixabay

  • Si las absorben los distribuidores, estas ganarían menos en las comisiones. Aquí pagan los platos rotos las pequeñas empresas distribuidoras, comisionistas como los señores del camión o los diableros. Imagine usted, sus comisiones cayeron en algunos casos de 4 pesos por litro a 50 centavos, o un decremento del 85.5%.
  • Si el negocio deja de ser rentable para los distribuidores y comisionistas, podría aparecer el desabasto, para luego dar paso a la reventa a sobreprecio en un mercado negro que aún no existe. Aquí quienes pierden son las personas que viven en lugares de difícil acceso y el público en general. Es decir, pasar de gas caro a que no haya gas y tener que pagarlo más caro a un revendedor. Vea la experiencia de casi diecisiete años de controles de precios en Venezuela.

Los controles de precios generan más problemas de los que dicen querer resolver. Como por ejemplo, convierten algo cotidiano en un lujo, mientras los líderes y sus portavoces acusan de golpismo o sabotaje y exhortan a la población a resistir los embates de un supuesto enemigo, sea el imperio, los gaseros o la mafia del poder. No lo olvide, nada de esto pasa con precios no regulados. Por esto es importante atender y entender las señales del mercado, en vez de asumir la fatal arrogancia de pretender saber más que los precios, que comunican millones de transacciones descentralizadas.

 

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