Economía, pánico y profecías que se cumplen a sí mismas

Aunque las compras de pánico puedan ser racionales, porque operan como una profecía autocumplida ante una situación definidida como crítica, no son lo más óptimo para la economía.
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En la actualidad, prácticamente todos los países del mundo están viviendo la emergencia sanitaria producida por la pandemia del Covid-19, así como los efectos económicos negativos que trajo consigo. Sin embargo, en esta ocasión quisiéramos hablar de un tema que está íntimamente relacionado con la contingencia de los tiempos recientes: el pánico, las profecías que se cumplen a sí mismas y su impacto en la economía.

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Una profecía autocumplida es aquella que termina sucediendo, precisamente porque sirve de causa para producir los efectos de anuncia. En otras palabras, aquello que predice una profecía activa en la práctica comportamientos que la llevan a realizarse, aunque no hubiera una condición de que esto fuera necesario. Otra forma de entender la profecía que se cumple a sí misma es a través del Teorema de Thomas, el cual dice:

“Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”

Esto significa que, para ponerlo en términos muy sencillos, definir una situación puede volverse una causa real del comportamiento que termina por generar esa situación. Puede haber múltiples motivaciones y disparadores que activan esta clase de conducta. El pánico es uno de ellos. Especialmente el pánico que está directamente aparejado a la anticipación de una crisis anunciada, tal y como lo estamos observando en muchas partes del mundo, ante la llegada del Coronavirus.

Y podremos decir que está mal actuar por pánico o que nosotros no lo haríamos. De hecho, eso parece confirmarlo una encuesta realizada por Ipsos MORI, en la que el 61 por ciento de los encuestados aseguró que era inaceptable hacer compras de pánico a causa de las preocupaciones asociadas al Coronavirus; sólo al 19 por ciento le parecía razonable guardar arroz o pasta como provisiones y un 14 por ciento dijo algo similar para el papel de baño.

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Sin embargo, la realidad de muchos países es que precisamente esos bienes son los que han visto agotados sus suministros. Hay, pues, un desacoplamiento entre lo que la gente dice y lo que realmente hace. Y esto parece ser aún más cierto en contextos de alta incertidumbre, tales como en los que vivimos actualmente.

No estamos asegurando que prepararse para una eventualidad anunciada sea un comportamiento irracional. Por el contrario, justamente hacer compras de pánico, porque se teme que se acabarán los suministros, es una preocupación correcta, porque sigue la lógica de la profecía que se cumple a sí misma; es decir, todos actuarán asumiendo que se agotarán los recursos y, en consecuencia, vuelven realidad la situación comprando todo el suministro restante.

Racionalmente hablando, no es la solución más óptima. Eso sí, porque lo más óptimo para la situación es que todos sigan comprando con una regularidad más o menos similar, pues se le da oportunidad al suministro de abastacerse más fácilmente, sin que se agoten los recursos disponibles. No obstante, es racional pensar que los demás pensarán que nadie se contendrá en sus compras de pánico, y por lo tanto, se extienden entre una buena parte de la población, haciendo realidad la profecía de que los anaqueles estarán vacíos. Es una situación muy similar a la del Dilema del Prisionero.

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Justin Wolfers, un economista de la Universidad de Michigan sostiene algo similar:

“Mi argumento es simplemente que las compras de pánico pueden ser racionales. No hay nada inherente a los mercados que puedan prevenir esto“, dijo en una entrevista telefónica para Forbes.

Esto tendrá, por supuesto, impacto económico adicional. No sólo se trata de la escasez de bienes, sino también de un crecimiento de las ganancias de quienes ofrecen estos productos. Oliver Chen, analista del mercado de retail, afirma que las compras de pánico incrementarán las ventas de compañías como Target o Walmart en Estados Unidos entre un 1 o 2 por ciento durante esta crisis.

Sin embargo, después podría venir un hundimiento de este despegue, pues al pasar la crisis, las personas que hicieron compras de pánico tendrán un acumulado de productos como provisiones, los cuales dejarán de comprar por un tiempo.