¿Debe preocuparnos que calificadoras bajen la nota de México?

El panorama económico de México se está complicando por dos factores muy puntuales: la deuda de Pemex y los aranceles que busca imponer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump,...
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El panorama económico de México se está complicando por dos factores muy puntuales: la deuda de Pemex y los aranceles que busca imponer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como medida de presión contra México por la crisis de migrantes en la frontera.

Estos dos factores han generado un entorno de incertidumbre y riesgo para el país, lo que ha producido que las principales calificadoras internacionales reaccionen de manera negativa. Recordemos que las calificadoras más importantes del mundo son: Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s.

En el caso de la coyuntura actual de México, solo se han pronunciado Fitch y Moody’s al respecto, la primera con una modificación a la baja en la calificación crediticia de México y la segunda con una modificación de su perspectiva, de estable a negativa.

Fitch fue la calificadora que tomó medidas más drásticas, ya que redujo la calificación de México de BBB+ a BBB, con perspectiva estable. Esta nota, coloca a México a dos escalones del grado especulativo (BB y BB-), el cual refiere a un alto riesgo para las inversiones.

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Respecto a la reducción en la calificación crediticia, Fitch explicó en un comunicado que la decisión se debió a una combinación de riesgos para las finanzas públicas de México, principalmente por el deterioro del perfil crediticio de Pemex y, por las perspectivas de crecimiento, las cuales podrían empeorar por la posible imposición de cuotas arancelarias en las exportaciones hacia Estados Unidos.

Los diferenciales de la deuda de Pemex sobre la deuda soberana aumentaron sustancialmente en el 1T19, lo que llevó al gobierno a aumentar el apoyo. El costo fiscal de ese apoyo hasta la fecha representa el 0.2% del PIB en inyecciones de capital y menores impuestos efectivos, pero a juicio de Fitch no son suficientes para brindar una solución a largo plazo o evitar un deterioro continuo en el perfil crediticio de Pemex“, señaló la calificadora respecto a Pemex.

Sin embargo, según la calificadora, lo que detonó la baja en la calificación fue el anuncio de los aranceles por parte del presidente Trump. “Las acciones se volvieron inevitables“, señaló Fitch respecto de las medidas tomadas.

Por su parte, la calificadora Moody’s, no cambió la calificación crediticia del país, solo su perspectiva, la cual pasó de estable a negativa. Por decirlo en argot futbolero, Moody’s le sacó una tarjeta amarilla a México, ya que la perspectiva simplemente es una advertencia a mediano plazo de que la calificación puede ser modificada.

¿Deben preocuparnos estas medidas de las calificadoras?

Por lo menos por ahora no debe preocuparnos mucho, ya que aunque Fitch haya cambiado la calificación, aún estamos a 2 escalones del grado de especulación, además de que claramente indica la perspectiva como estable, es decir, la calificadora indica que en el corto y mediano plazo no habrá otra modificación en la calificación. 

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En el caso de Moody’s, tampoco hay mayor riesgo, ya que solo fue un cambio de perspectiva, es decir, solo anuncian que hay riesgo de que en el mediano plazo se baje la calificación.

No obstante eso no quiere decir que no sea importante lo que dicen las calificadoras o que nos durmamos en nuestros laureles porque no pasa nada, ya que si México pierde el grado de inversión, las finanzas públicas del país tendrán bastantes problemas por dos simples razones: el pago de intereses de la deuda será mayor (recuerden que a mayor riesgo mayor la recompensa) y la reducción de las inversiones por el riesgo que implica invertir, lo cual generaría una mayor desaceleración económica en el país.

En conclusión: no hay de que preocuparnos, pero no hay que dejar esto al saco roto.