De qué trata la próxima guerra fría tecnológica de Estados Unidos con China

Beijing ya está luchando contra las políticas de Washington
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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha elaborado una estrategia integral para la competencia tecnológica con China.

Se han establecido las líneas generales de la política tecnológica de Estados Unidos hacia China para el futuro cercano las cuales se basan en restringir el flujo de tecnología a China, reestructurar las cadenas de suministro globales e invertir en tecnologías emergentes en Estados Unidos.

Como respuesta, China se está apresurando a desarrollar semiconductores y otras tecnologías centrales para reducir su vulnerabilidad a las cadenas de suministro que pasan por Estados Unidos.

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El esquema de la “guerra fría tecnológica” ha sido claro, pero quién puede beneficiarse de esta competencia sigue siendo una pregunta abierta. La innovación en el mundo tecnológico bifurcado puede ser más lenta, al menos a corto plazo. También será más caro.

Un informe de Deutsche Bank estima que el costo de la guerra tecnológica en los próximos cinco años superará los 3.5 billones de dólares. A pesar de esto, los líderes de ambos lados del Pacífico todavía esperan acelerar su propio desarrollo tecnológico tratándolo como un problema de seguridad nacional.

Trump sentó las bases para la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Si la administración cambia, el cambio de política puede ser simplemente una cuestión de ajuste.

Por ejemplo, para abordar las preocupaciones sobre la privacidad de los datos y la censura causada por TikTok, WeChat y otras aplicaciones chinas, Estados Unidos puede eventualmente optar por reemplazar la prohibición general del país de origen con un marco regulatorio de privacidad más fuerte.

Si Estados Unidos fortalece sus relaciones con sus aliados, puede encontrar socios que estén más dispuestos a ayudar a desarrollar estándares internacionales, proteger derechos sensibles de propiedad intelectual e invertir en 5G y otras tecnologías emergentes.

Aunque todos los cambios se llevarían a cabo en torno a los márgenes de la misma estrategia básica: bloquear el flujo de tecnología a China, restaurar algunas cadenas de suministro de alta tecnología y revitalizar la innovación estadounidense.

Como resultado, China se está preparando para un futuro en el que no pueda depender de Estados Unidos para tecnologías esenciales.