Compara presidente AMLO a personas pobres con mascotas

Con estas declaraciones, el presidente defiende su política redistributiva
Imagen: Gobierno Federal

A una semana del informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó el pasado 25 de agosto las políticas “conservadoras” que se habían aplicado con anterioridad en el país, y en particular, el rechazo de la oposición en cuanto a la aplicación del programa de pensiones.

En la conferencia mañanera detalló:

“Tienen esa mentalidad conservadora de que el pueblo no debe de recibir nada. Pues fue aquello que inventaron de que en vez de darles el pescado, había qué enseñarlos a pescar. Si no hay agua, si no hay pescado… ¿Que se mueran de hambre? Qué no, si tiene uno una mascota, un gatito, un perrito, tan fieles, con tantos sentimientos, ¿qué no lo cuida uno? ¿no le da uno de comer? o le dice «a ver, vete tú a buscar tu comida, aprende»”

Añadió AMLO que en estos años se ha centrado en el combate a la corrupción, y en la política de bienestar para convertir en rango constitucional pensiones de adultos mayores y becas. Además, destacó el manejo de las crisis sanitaria y económica que derivaron de la llegada del Covid-19 a México.

Imagen: Especial

Las declaraciones del presidente importan porque ante la caída del PIB, que es anterior al Covid-19, está aumentando la población en condiciones de pobreza, pues perdieron sus empleos o están recibiendo menos dinero.

Admitir que la política de gobierno debería ser tratarlos como personas disminuidas que sólo esperan a que se les entregue dinero en vez de hacerse a un lado para que las empresas creen nuevos empleos en los que las personas vulnerables puedan ser y sentirse productivas, es un paso hacia la servidumbre.

Además, nos habla de una cultura clientelista en la que los políticos se aprovechan de la situación de precariedad de las personas para comprarlas con despensas y subsidios a cambio de su voto en las próximas elecciones. Por eso la pandemia les vino como anillo al dedo: más pobres implica tener más gente pidiendo o recibiendo múltiples programas clientelares para asegurar votos. Lo que olvida es que para poder redistribuir, primero hay que producir.