¿Cómo saber si eres un líder?

¿Te consideras un líder?, ¿y tu jefe? Seguramente la respuesta es sí para ambas preguntas, pero ¿qué atributos o características tu y tu jefe le atribuyen al liderazgo como para...
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¿Te consideras un líder?, ¿y tu jefe? Seguramente la respuesta es sí para ambas preguntas, pero ¿qué atributos o características tu y tu jefe le atribuyen al liderazgo como para que asuman que ambos las poseen? Nuestras suposición es que no serán las mismas, porque lo más seguro es que ambos proyecten a la idea que tienen del líder las que consideran las mayores fortalezas de sus personalidades. Y si de casualidad son las mismas, probablemente no tendrán el mismo peso, por razones muy similares.

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Un primer atributo que puede confundirse con liderazgo es el de la buena actuación como líder. Ser líder no es lo mismo que parecer líder, como si el liderazgo dependiera de un cúmulo de frases motivacionales hechas y gestos dramáticos con los que se asocia a una imagen idealizada: el puño arriba, el llamado a la cohesión o el discurso desde la tarima.

El liderazgo no se orquesta premeditadamente, sino que se vive en tiempo real. El líder se ve sobre todo en situaciones de alta incertidumbre y contingencia, donde tiene que probar que puede improvisar dando resultados, sin perder su faceta. En síntesis, actuar como líder no necesariamente te hace serlo.

Otro atributo con el que seguramente también se confunde el liderazgo es con el desempeño. Esto es: creer que aquellos que dan los mejores resultados, satisfacen todos los objetivos o incluso son exitosos, automáticamente son líderes. Por eso fácilmente pasamos por liderazgo los atributos de las personas más ricas, famosas o poderosas.

Pero realmente el liderazgo no significa tener un buen desempeño; ejecutar eficientemente tareas o tener éxito en cualquier carrera. El liderazgo no está atado a la consecución de logros o a la alta implementación de tareas cotidianas, sino a la propia idea de retar lo que creemos que debería de ser el ‘buen desempeño’. En síntesis, tener el desempeño de un líder no te hace innovar como un líder.

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El liderazgo tampoco es lo mismo que dar órdenes o mandatos. Es muy fácil creer que las personalidades autoritarias o aquellas que sólo hacen valer su investidura como autoridades son líderes. El líder no es aquel que tiene poder, sino el que ‘empodera’ a los demás.

Esto significa inspirar a los demás a unirse y apropiarse de la misma misión que el líder. El líder inspira grandes propósitos y no coacciona a través de amenazas. En resumen, tener poder o autoridad tampoco te hace automáticamente inspirar liderazgo.

Con información de Harvard Business Review