Caída del precio del petróleo: sobreoferta, futuros y capacidad de almacenamiento

Explicamos qué fue lo que desencadenó la estrepitosa caída de los precios del petróleo el día de ayer, al grado de llevarlo a operar en números negativos por primera vez en la historia.
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Hacía muy pocos días que se daban aplausos en la OPEP+ tras llegar a un acuerdo para recortar la producción mundial de petróleo – esperando que con esta reducción se lograra incrementar su precio -, cuando el día de ayer presenciamos una debacle sostenida en el valor del West Texas Intermediate (WTI), una de las mezclas de crudo que sirve de referencia para el precio de este recurso. Se desplomó hasta llegar a operar en números negativos, llevándose consigo a la mezcla mexicana. Pero, ¿Porqué sucedió esto?

Contratos de Futuros

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Antes que nada, hay que tener claro que lo que se cayó fue el precio de los futuros del petróleo. El mercado de futuros entra en lo que se conoce como derivados financieros. Explicados de forma muy sencilla, los contratos de futuros son instrumentos en los que se hace un contrato de compra o venta por el precio futuro de un bien subyacente; es decir, adquieren valor dependiendo el precio que tenga el bien sobre el que se hace el contrato. Este último puede ser desde un costal de maíz hasta un barril de petróleo, por ejemplo.

En ese sentido, la caída del petróleo del día de ayer realmente fue sobre el precio de los futuros del petróleo, con vigencia de mayo. No hay que olvidar que el petróleo es un bien, no una acción, lo que significa que un contrato de futuro de petróleo implica también una orden de compra; es decir, la persona con un contrato de futuro recibirá la cantidad de petróleo que compre al precio estipulado en el contrato, en una determinada fecha.

Este es un elemento importanstísimo para entender qué pasó ayer, pues, con la caída de la demanda del petróleo en todo el mundo, en la actualidad el mercado de crudo se está enfrentando con un problema que no está asociado a la especulación financiera, sino a limitaciones físicas: ¿dónde almacenamos el petróleo que nos sobra? El día de ayer se dejaron de negociar los contratos con expiración de mayo. Por ende, su caída de precio anuncia que nadie quiere (o puede) recibir más petróleo, y por eso la expectativa es que opere en terreno negativo (pagar por que se lo lleven). Eso sale más barato que detener la producción por completo.

Capacidad de almacenaje sobrepasada

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Tal y como lo explica Alexander Burgansky, director del área de investigación de petróleo y gas en Renaissance Capital, para Forbes, en Estados Unidos la caída del petróleo respondió a un problema de capacidad de almacenaje. Ya se llegó al límite de lo que el país del norte puede tener en reserva. Entonces, los tenedores de contratos de futuros de petróleo los están vendiendo, porque quieren evitar recibir más barriles de petróleo. Lo que sucedió, entonces, es que los compradores se deshicieron de sus ordenes de compra de petróleo para mayo, y las están cambiando por un contrato de futuro para junio.

No hay olvidar que esto está suciendo con el WTI en Estados Unidos, pero no es lo mismo que se observa con el Brent, la mezcla de referencia en Inglaterra. Ahí no se observaron movimientos tan violentos de precio en el crudo, precisamente porque hay más posibilidad de movilizar el recurso fuera del país. No necesariamente significa que tienen más capacidad de almacenamiento, más bien hay más compradores en otras partes del mundo que pueden recibir físicamente los barriles de petróleo que compran.

En pocas palabras, explica Burgansky: “la flexibilidad de los contratos de futuro del Brent implica que la falta de almacenamiento en un lugar no obligue a los compradores de derivados a deshacerse de sus contratos de futuros de la misma manera en la que lo están los futuros del WTI”.

En síntesis, la explicación de lo que sucedió ayer se puede simplificar así: cae la demanda de combustibles debido al confinamiento del Covid-19, la producción de petróleo no se ha recortado lo suficiente y, por lo tanto, hay una sobreoferta de crudo en el mercado. La sobreoferta ha llegado a niveles en los que se ha saturado la capacidad de allmacenamiento de algunos actores (como Estados Unidos) y, finalmente, los compradores de futuras entregas quieren deshacerse de sus ordenes, porque no quieren recibir más petróleo, precisamente porque no tienen donde guardarlo. En consecuencia, cada vez se venden más baratas estas órdenes, hasta tirar el precio del bien subyacente (el petróleo).

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