Lo bueno, lo malo y lo feo de la economía a un año del triunfo de AMLO

Te presentamos un balance con lo bueno, lo malo y lo feo en materia económica a un año de la victoria de AMLO como presidente de México
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Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de México, cumplió un año desde que ganó las elecciones en 2018. Definitivamente es innegable que AMLO ha tenido una agenda sumamente activa y polémica, por lo menos en el nivel del debate y la discusión pública.

Su toma de decisión se posiciona generalmente en el centro de la opinión pública y polariza perspectivas. Por esa razón, vale la pena hacer un balance a un año de su triunfo en materia económica.

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Lo bueno

  1. El alza del salario mínimo: durante el gobierno de AMLO se empujó el aumento del salario mínimo en 16% a nivel nacional y en 100%  en la frontera norte, pasando de los 88 a los 102 pesos a nivel nacional, y a 176 pesos en el norte del país.
  2. La disciplina fiscal: sobre todo en lo que se observó en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal. Esto significó mantener un superávit primario; es decir, que el Estado no gastará más de lo que puede recaudar y, por ende, tampoco será necesario adquirir nueva deuda soberana. Además, es todo un logro cuando se logra tener disciplina fiscal sin necesidad de aumentar los impuestos o crear nuevos y respetando la autonomía del Banco Central.
  3. Estabilidad del tipo de cambio: aunque al inicio del gobierno hubo momentos de volatilidad con el peso, que lo llevó a subir de precio, y también debido a algunas de las decisiones tomadas por el el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la mayor parte del periodo, el dólar ha mantenido un precio estable e incluso ha estado por debajo del precio que tenía cuando Obrador tomo posesión el primero de diciembre. Hoy, el dólar se encuentra en los 19.11 pesos, mientras que el primero de diciembre, día de la toma de posesión, se encontraba en el rango de los 20 pesos.

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Lo malo

  1. La cancelación del aeropuerto de Texcoco: esta decisión de AMLO no sólo tuvo efectos negativos en términos de costo de oportunidad (lo que se pierde a futuro), sino también en costos reales y concretos que se tienen que pagar en el presente: el pago a los tenedores de bonos del NAIM, de las multas por incumplimientos de contrato, los efectos en el desempeño de la Bolsa Mexicana de Valores – la cual tuvo pérdidas millonarias como efecto colateral de la decisión -, el costo de lo que se tenía construido (30% de la obra) y simplemente ya no será utilizado, etcétera.
  2. Los proyectos en infraestructura: a pesar de las estimaciones negativas realizadas sobre la rentabilidad económica de los proyectos en infraestructura propuestos por el nuevo gobierno, el presidente López Obrador mantiene el empeño de continuarlos. Ejemplo de ello es la Refinería de Dos Bocas, cuya probabilidad de éxito es sólo del 2% de acuerdo con un estudio del IMCO; o el proyecto de Santa Lucía que se estima costará más caro que el aeropuerto de Texcoco.
  3. Los planes para Pemex: dentro del proyecto de AMLO, Pemex se encuentra al centro del desarrollo social. Sin embargo, su interés por lograr la autosuficiencia energética y así ir reduciendo poco a poco la dependencia que se tiene con Estados Unidos en materia de combustibles, y no invertir en la parte más rentable de la industria petrolera, que es exploración y producción, ha llevado a las calificadoras, a rebajar la nota soberana del país y quitarle el grado de inversión de a la paraestatal.

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Lo feo

Las formas: más allá de las decisiones o proyectos del nuevo gobierno y de los efectos que estos tienen o puedan tener a futuro, algo que ha sido constante en la toma de decisión del nuevo gobierno ha sido una falta a las formas de justificar tales decisiones. Desde las consultas ciudadanas organizadas a modo y llenas de conflictos de intereses y las consultas a mano alzada, hasta la desestimación de los expertos y el criterio científico.

Con información de El Economista